Causas, efectos y consecuencias de la inundación en nuestra zona

Suplemento Rural 16/02/2017
Aún habiendo diferencias topográficas en cada uno de los sectores de la cuenca, la situación es muy complicada en todo el departamento Castellanos. La napa freática se encuentra muy cerca de la superficie.
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DESOLACION. La imagen es elocuente del desastre causado. FOTO ARCHIVO

Por Carlos Callaci y Daniela Faure (*)

La grave situación climática ocurrida entre finales del 2016 y comienzos de este año, justificó la realización de cinco recorridas por el territorio del Departamento: 
* Departamento casi en su totalidad, el día 28 de diciembre de 2016.
* Sector centro (Ruta 70), el 3 de enero de 2017.
* Alrededores de la ciudad de Rafaela, el 3 de enero de 2017.
* Sector Norte y Centro, 11 de enero de 2017.
* Sector Sur, 12 de enero de 2017.
Además, se recabaron datos de informantes calificados de diferentes comunas y profesionales de la actividad privada, cooperativas e Industrias lácteas del Departamento, para disponer de una cobertura rápida de los diferentes sectores y sus afectaciones. 
La situación es muy complicada en todo el Departamento. Si bien existen diferencias relacionadas con  la situación topográfica de cada sector de la cuenca y las posibilidades de escurrimiento en cada lugar, los sectores con afectación baja a media abarcan una muy baja superficie.
Existe una cuestión común a todo el Departamento que es que la napa freática se encuentra peligrosamente cercana a la superficie y en los lugares más bajos, al ras o sobre el nivel del suelo. Un alto porcentaje de los campos está anegado, y por el tiempo que viene transcurriendo desde que comenzó el fenómeno, ya empiezan a evidenciarse signos de mortandad de plantas, tanto en pasturas de alfalfa como en cultivos de soja, maíz y sorgo
En cuanto a la producción y recepción de leche por parte de las industrias, los porcentajes de mermas son variables, pero en general se encuentran entre un 20% y un 50%. La variabilidad obedece a la posibilidad de cada empresa de seguir recibiendo leche de zonas más distantes al centro del evento.
Hay muchos caminos rurales cortados, con dificultades para tránsito general (disminuyendo la posibilidad de que los habitantes rurales puedan salir) y para el transporte de la leche. Otro factor que agrava la crisis es la alternancia entre la lluvia y días con altas temperaturas y con sol, que provoca un efecto negativo en los cultivos. Se ven lotes de soja que venían con un muy buen desarrollo y color, con manchones que se tornaron de un color amarillento y una apreciable mortandad de plantas. Esta misma situación se observa en pasturas de alfalfa, con la diferencia de que en este caso la probabilidad de mortandad de plantas es aún mayor.
Habrá que esperar la evolución de las condiciones meteorológicas, pero se estima que lo sucedido hasta el momento puede generar un impacto muy negativo en la producción de los cultivos agrícolas para cosecha o reservas de sistemas ganaderos, y de las pasturas (muy altos porcentajes de pérdidas, del 70 al 100%, según los sectores).
Algunos cascos urbanos se encuentran con calles con agua y dificultades de traslado de personas, servicios e incluso problemas de contaminación con residuos cloacales. En el sector Oeste del Departamento, muchos de los informantes consultados consideran que la situación puede empeorar debido al agua que llega desde la vecina provincia de Córdoba, ya que es el escurrimiento natural.
La tormenta de viento que tuvo su epicentro en la ciudad de Rafaela (donde causó el mayor daño, con voladura de techos y una gran caída de árboles), tuvo también consecuencias negativas en Esmeralda, Zenón Pereyra y otros distritos cercanos, con caída de postes de energía eléctrica y destrucción de molinos y estructuras de sombra para la hacienda. En otros lugares, se dio el vuelco parcial de cultivos de girasol y maíces que se encontraban casi listos para cosecha y/o picado. En las áreas más afectadas hay muchos productores tamberos que están contemplando la posibilidad de cerrar el tambo y ya se encuentran trasladando la hacienda a otras zonas. Esta necesidad surge como consecuencia de que muchos de ellos recién se estaban acomodando de lo padecido en abril de 2016, por lo tanto sus reservas de fuerza de trabajo, financieras y de alimentos para el ganado se encuentran casi agotadas. 

(*) Ing. Carlos Callaci (Coordinador de Desarrollo Rural del INTA Rafaela y jefe del grupo Castellanos y Daniela Faure (Cambio Rural).

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