Los comunicadores y los medios digitales

Información General 16/02/2017
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Por Lic. Silvana Moos y Lic. Marcelo Sánchez (*)

El Diccionario Oxford ha elegido posverdad como la palabra internacional del año 2016. Según este Diccionario, el concepto hace referencia a “circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que las referencias a emociones y a creencias personales”.
¿Por qué es “posverdad” la palabra del año 2016? Tras la victoria de Trump en Estados Unidos, la salida de Inglaterra de la Unión Europea (el Brexit) o el referéndum sobre el proceso de paz en Colombia, se habla de un mundo posverdad en el que las acciones que apelan a las emociones tiene más peso que los hechos comprobados. Pero, realmente, ¿nos acercamos hacia un mundo donde los hechos no importan? ¿Qué nos hace pensar en ello?
La manera en que accedemos a la información ha cambiado radicalmente en los últimos años. La prensa y los informativos de televisión pierden audiencia, y las redes sociales han pasado a ser hegemónicas. Por otra parte los noticieros televisivos tradicionales pierden terreno en favor del video online y de nuevos formatos visuales. Y esto afecta especialmente a los menores de 35 años.
La voz de la mayoría es la regla de oro de la democracia, pero tiene un grave riesgo porque la mayoría no tiene siempre la razón por el simple hecho de ser más. Son muchos los ejemplos históricos de las equivocaciones que han cometido las mayorías, como cuando prefirieron a Barrabás en lugar de Jesús o como cuando eligieron a Hitler y los casos mencionados en los párrafos anteriores son los más recientes y que han despertado el alerta a escala global. El riesgo radica en que las mayorías pueden ser manipuladas mediante el engaño y la mentira, apelando a los instintos más primarios. ¿Los medios digitales, en especial las Redes Sociales, se han convertido el los portavoces de “la verdad”?
Los Comunicadores Sociales se enfrentan a nuevos desafíos: dominar las herramientas tecnológicas y tener en claro el para qué de ellas y cómo emplearlas profesionalmente para responder a la instantaneidad, mayor cobertura, capacidad crítica de análisis e interpretación y comunicación bidireccional del mundo de hoy.
No queremos que Facebook, Twitter o Google, entre otros, sean los árbitros de la información, ellos solo deberían tener el poder de hacerla circular.
Frente a la cambiante complejidad que ofrece el mundo hiperconectado toma mayor relevancia la solidez de una formación cultural, política, social integradora que tenga como base una visión humanista de la tecnología.
La tarea del comunicador social acerca, media, indaga, cuestiona, brinda conocimiento, enriquece visiones y muestra alternativas.
Las herramientas tecnológicas “dan forma” más o menos atractivas e inmensas posibilidades de alcance, aunque siempre el verdadero valor se encuentra en el mensaje.

(*)  Coordinadora de la Lic. en Comunicación Social de UCES Rafaela y docente de UCES Rafaela.

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