La pesada deuda

Editorial 14/01/2017
La deuda interna y externa, según lo último sabido, era de 264 mil millones de dólares.
Según las últimas cifras oficiales de la deuda bruta interna y externa del Estado difundidas por el Ministerio de Economía, tanto en moneda nacional como extranjera, ascendía a 264.622 millones de dólares, donde se incluyen los bonos vinculados al PBI y además 8.775 millones de dólares que todavía se adeuda a los bonistas que no ingresaron en los canjes de deuda.
En ese monto total no están incluidas en cambio las deudas de las provincias, ni tampoco la deuda del Banco Central en Lebac, todo lo cual oscila en los 45.000 millones de dólares.
Sin dudas, y cuando tanto se compara lo sucedido en este último año de administración macrista con el anterior ciclo kirchnerista de una docena de años, es dable referir que al mes de diciembre de 2015 y ya producida la devaluación del peso y antes del acuerdo con una gran parte de los fondos buitre, el aumento de la deuda pública fue de 10.663 millones de dólares, ya que en aquel momento el endeudamiento era de 253.989 millones, incluyendo 17.961 millones de deuda con los bonistas.
Desmenuzando un parte, los 264.622 millones de dólares que se adeudaban a fines de septiembre pasado -fecha hasta la cual se difundió el informe de Economía-, el mayor volumen respondía a títulos públicos por 173.608 millones, adeudándose también 19.000 millones de dólares al BID y al Banco Mundial, mientras que el resto, algo más de 72 mil millones, se reparte con deudas a organismos públicos como el Banco Central y la ANSES -entre otros- con los cuales se financió para gastos corrientes el gobierno anterior en los últimos años. Es decir, queda bien en claro el uso que se hizo en especial durante los últimos cuatro años de la presidencia de Cristina Kirchner, del dinero de los jubilados, cuyos fondos del Fondo de Garantía de la ANSES fueron utilizados, además de para gastos generales ya consignados, para afrontar una amplia diversidad de compromisos que fueron minando la disponibilidad para el sostenimiento de la clase pasiva.
Volviendo al repaso del informe, tales números y con los canjes de deuda, el estancamiento, las devaluaciones y el mayor endeudamiento con tasas elevadas, provocó que los intereses fueran creciendo en exceso, pudiéndose comparar por ejemplo que en 2013 absorbían el 4,9% de los recursos tributarios, mientras que ahora en cambio requieren el 8,9% de esos recursos, viéndose el notable aumento producido. Aunque también crecieron los intereses como porcentaje del PBI pasando del 1,3 a 2,3 nada menos que un punto del total de la riqueza generada por el país en un año. 
Siempre tomando como referencia el producto bruto interno, mientras en 2011 la deuda representaba el 38,9%, en 2014 pasó al 44,7% y ahora ya se encuentra en el 53%, quedando reflejado con absoluta claridad la enorme ampliación que ha tenido el endeudamiento, subiendo nada menos que 14 puntos del PBI de 2011 a la fecha.
Lo preocupante es que hacia adelante, y tal como van las cosas y la decisión de no realizar ajustes en los gastos públicos, la deuda continuará subiendo, tanto para enfrentar el déficit fiscal como para hacer frente a los vencimientos que se irán produciendo en lo inmediato.
Según algunas explicaciones que se hacen sobre el tema, la deuda en dólares con acreedores privados significa menos de 20 puntos del PBI, siendo el resto con organismos internacionales como Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y Corporación Andina de Fomento, entre otros, haciéndose hincapié en que por este motivo de refinanciación se puede obtener sin demasiadas complicaciones, mientras que en el caso de los acreedores locales, los ya citados organismos públicos, la refinanciación es dispuesta por el propio deudor, el Tesoro nacional. 
En cambio es bastante distinta la negociación con los acreedores privados, pues todo es acordado según los precios de mercado de ese momento, razón por la cual se establecen intereses actuales y no los dispuestos en el momento del acuerdo, significando un riesgo de proporciones, al extremo de evitar una planificación del gasto.
El año pasado se emitieron bonos por 22.000 millones de dólares y este año recientemente iniciado demandará otro tanto, por lo cual la suba de las tasas de interés conforman un durísimo golpe para las finanzas argentinas.

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