"Australia es un país muy bien organizado y la gente te respeta"

Información General 12/01/2017 Por
Es la opinión de María Cecilia Aner, quien vivió un año realizando distintos trabajos, en una entrevista con LA OPINION. Luego durante dos meses recorrió varios países asiáticos.
FOTOS FACEBOOK MCA AUSTRALIA./ Cecilia Aner con un canguro. TAILANDIA./ Monjes budistas con sus tradicionales túnicas naranjas.
FOTOS FACEBOOK MCA AUSTRALIA./ Cecilia Aner con un canguro. TAILANDIA./ Monjes budistas con sus tradicionales túnicas naranjas.
A la rafaelina María Cecilia Aner (sobrina de quien firma esta entrevista) se la puede definir como una persona nómade con toda su carga de significación. Estuvo trabajando en la corrección de LA OPINION, pero en 2006 decidió iniciar una larga travesía: primero fue a estudiar Relaciones Públicas en la Universidad del Siglo XXI en Córdoba, ciudad en la que también realizó diferentes trabajos; después recorrió varios países latinoamericanos: Colombia, Ecuador, Venezuela y México. Buscando un nuevo destino fue a Chile, lugar donde vivió un tiempo, para iniciar otro viaje por el mundo durante más de un año, primero en Australia (gran parte del tiempo) y luego visitó varios países asiáticos. De regreso a nuestra ciudad por las fiestas de fin de año para estar con sus familiares y amigos; en los próximos días se vuelve a Santiago de Chile para trabajar, no sé por cuánto tiempo... 
-Sobre tu experiencia de un año en Australia, ¿cuáles fueron las motivaciones y objetivos?
-Es algo que tenía pendiente desde hace un par de años y que pude concretarlo gracias al impulso y sabios consejos de una gran amiga chilena. Mi objetivo fundamental era aprender inglés y qué mejor que estar en un país donde es su lengua nativa. Sumado a la pasión por los desafíos y el asumir nuevos retos ante la curiosidad que me despierta lo diferente.
-¿En qué ciudades estuviste trabajando y cuáles fueron los trabajos realizados?
-La mayor parte de mi estadía fue en Sydney, donde trabajé de limpieza en un hotel con un grupo de latinos, europeos y asiáticos maravillosos; y casi dos meses en un pueblito de menos de 1.000 habitantes llamado Paringa, donde en diferentes campos recolecté mandarinas, naranjas, uvas y calabazas.
-¿Cómo te manejaste con el idioma?
-Y bueno, al comienzo fue muy duro porque realmente no sabía nada. Costó demasiado pero con ganas, actitud y perseverancia, uno logra lo que se propone. Imaginate que he conseguido trabajo y viajado sola con europeos donde el inglés era la lengua en común! Obviamente, me queda harto (mucho) aún por aprender; no obstante, es una verdadera satisfacción.
-¿Cuáles son las diferencias culturales con Argentina?
-Es un país muy organizado y estructurado en todos sus aspectos, lo que conlleva a que la gente respete y no se ande quejando. Por ejemplo, si como peatón no cruzás por la esquina o no respetás el semáforo sos multado. Recuerdo una vez que me sentí avergonzada por pedirle a un taxista que vaya un poco más rápido porque yo llegaba tarde, luego de que me respondiera que no podía exceder los límites estipulados (60 km/h). Si un chofer de bus dice que no sube nadie más, las personas no reclaman. Los espacios públicos (parques, playas, metros, vía pública) siempre están limpios y perfectamente cuidados. Con respecto a la seguridad, quizás fue una de las cosas que más me sorprendió. Desde los últimos 10 años que vivo fuera de Rafaela, nunca había estado tan tranquila en un país, sin pensar ni sospechar que me están mirando raro, sentirme perseguida o andar tomando precauciones. Cito dos ejemplos: en los supermercados uno puede pasar sus propios productos por el scanner sin ser atendido por un cajero/a; el otro es que en el aeropuerto cuando vos completás el formulario de declaración de aduanas y decís que no tenés nada para declarar ellos confían en tu palabra y no te hacen ningún control, buscás tu equipaje y salís. Gracias a Dios no he tenido ni una situación desafortunada. Finalmente, al ser un país tan cosmopolita lleva a que los individuos tengan una mente muy abierta. Allí la gente se maneja con absoluta libertad de expresión sin pensar en ser juzgado ante la mirada del otro, ya sea en la forma de vestirse como así también de idiomas, religiones y culturas. Lo que facilita que puedas integrarte más rápido. Sin embargo, es necesario destacar que son más individualistas y más fríos en sus relaciones.
-Luego viajaste durante 2 meses por varios países asiáticos, ¿cuáles fueron y qué ciudades visitaste?
-En Indonesia Bali y Gili; Tailandia: Phuket, Ko Phi Phi, Khao Lak, Chiang Mai, Chiang Khong, Koh Tao y Bangkok; Laos: Huay Xay, Luang Prabang, Vang Vieng y Vientian; Singapur y España.
-¿Cuáles fueron los contrastes que más te impresionaron?
-El tema de las religiones fue lo que más me llamó la atención: estar en una isla y escuchar en las mañanas los cantos de musulmanes; ir a la despensa o subirte al bus y tener niños y/o adultos monjes budistas con sus túnicas naranjas; caminar por calles totalmente decoradas y ver las ofrendas que los hinduistas dejan en las entradas de las casas; imponentes templos con arquitectura indescriptible donde se fusiona perfectamente lo natural con el delicado y puntuoso trabajo de la mano del hombre. Que niños y adolescentes te pidan poder sacarse una foto con vos, foto de la que no van a volver a ver más que en ese momento; y encima ver su felicidad porque les decís que sí. Todo puede ser regateado: hospedaje, ropa, comida, alquiler de motos, taxi; que la "inseguridad" venga de parte de los monos, ellos son los que roban y a los que hay que tener cuidado con tus pertenencias. De hecho, en Uluwatu (ciudad de Bali) el mismo gobierno lo indica en su página web. Cualquier extranjero puede arrendar una motocicleta para movilizarse sin tener carnet ni papeles. Sumado a que no se respetan en absoluto las leyes (a diferencia de Australia), pero así y todo la gente es relajada en ese caos que se ve en las calles. Son personas muy humildes donde la pobreza está a la vista, pero la sonrisa dibujada en sus caras, la hospitalidad y ganas de ayudarte son admirables. Singapur es el único país que no es pobre y tiene demasiadas leyes.
-¿Intercambiaste experiencias con jóvenes de otros países?
-Sí, a lo largo del viaje he hecho muchas amistades y conocido gente muy linda. Uno de los grandes placeres que te da el viajar es esto. Los lazos que formás son más rápidos, intensos y verdaderos. No imaginaba, por ejemplo, hacer amistades con jóvenes de Filipinas, República Checa y Tailandia con tanto cariño de ambas partes como si nos conociéramos de siempre.
-En esta larga travesía, fuiste colgando fotos en Facebook, ¿cómo reaccionaron tus seguidores?
-No tengo seguidores, sólo amigos, familiares y conocidos de quienes siempre he recibido afecto, buenas vibras (sentimientos) y envidia de la sana.
-De nuevo en tu ciudad natal, ¿cuáles fueron las cosas que más extrañaste?
-Los mates con sonrisas, fernet con abrazos, asados con carcajadas, medialunas, alfajores, dulce de leche, picadas y milanesas que nunca cansan, visitas sorpresa, juntadas con o sin motivo, charlas que se cortan sólo para ir a dormir, los debates interminables sobre cualquier tópico. Indudablemente, volver siempre es un mimo al corazón y una inyección de energía.
-Proyectos para el futuro, ¿volver a radicarte en Chile?
-Por el momento sí. Vuelvo a Santiago con trabajo, así que agradecida por la oportunidad y la consideración de mis ex jefes. La idea es quedarme allí para seguir creciendo y poder desarrollarme profesionalmente en mi "segunda casa".

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