Buen funcionamiento de los desagües de la ciudad

Locales 12/01/2017 Por
Aunque hubo sectores bajos con acumulación de agua por las dos grandes lluvias, el escurrimiento fue rápido. No existieron situaciones comprometidas en los barrios.
"Las obras que a los gobernantes menos le gustan hacer son las de desagües pues están bajo tierra", una definición escuchada desde siempre. Es que las obras que gustan son las que pueden mostrarse, pero aquellas que no están expuestas a la vista, como las mencionadas al comienzo, son indispensables y deben afrontarse. Algo que no sucede en todos los casos, pero que si quedaron en evidencia aquí en Rafaela con las recientes grandes lluvias que tuvimos en estos primeros días del año, con registros que alcanzaron 120 y 110 milímetros, y que incluyendo algunas otras precipitaciones anteriores y también posteriores a esos dos elevados registros, totalizaron 476 milímetros en una quincena.
Es que aunque toda la atención estuvo enfocada en los destrozos causados por los grandes vientos de esas dos tormentas prácticamente consecutivas, en el primer caso con 110 kilómetros por hora -superando los 118 kilómetros pasa a ser huracán, lo cual pone en claro la magnitud del fenómeno-, en tanto la segunda tormenta fue con vientos de 85 kilómetros, aunque curiosamente, con mayor volumen de daños que la anterior.
El saldo fue enorme: cientos de árboles destruidos y muchos de ellos derrumbados; más de 700 personas damnificadas; 50 casas con voladuras de techos; otras tantas con destrucciones parciales; medio millar de camionadas para retirar árboles y ramas; 200 personas afectadas durante varias jornadas; la EPE con ímproba tarea para reparar daños en postes y cableado. En fin, toda una somera descripción sobre el volumen de meteoros que, con la alteración que ha tenido el clima en el mundo, lamentablemente pueden repetirse con asiduidad. Pronóstico que todos hacen, y ojalá se equivoquen, pero es para estar prevenidos.
Toda esta situación le ha restado significación al funcionamiento que tuvieron los desagües en toda la ciudad, pues a pesar de dos grandes precipitaciones seguidas, no hubo barrios comprometidos ni anegamientos de magnitud como se daban en otras ocasiones. Es cierto que hay acumulación de agua en algunos sectores más bajos, pero en cuestión de horas se produjo su escurrimiento, quedando como lo más rescatable dentro de todo lo lamentable que dejaron estos vendavales.
No hay que retroceder demasiado en el tiempo para recordar algunas grandes inundaciones que sufrió la ciudad, como aquella impresionante del barrio Pizzurno como más afectado, cuando en algunas viviendas el agua en su interior llegó a sobrepasar el metro de altura, y además muchos otros sectores que ante lluvias mucho menores que estas dos recientes, quedaban anegados por varios días. Hoy en cambio no sucedió nada de eso, pues el escurrimiento fue sumamente rápido, en cuestión de horas la fisonomía recobró la normalidad, y no se vivieron emergencias por esta causa. Salvo, cabe decirlo, en algunos sectores marginales en los que existen asentamientos, donde no hay servicios de ninguna clase.
Además de toda la red de desagües de la ciudad, que ha sido constantemente ampliada y mejorada, también es importante la función que ha comenzado a cumplir la laguna de retardo ubicada en el sector suroeste del distrito Rafaela, donde la obra se viene haciendo con fondos propios del municipio ante la falta de financiamiento por parte de la provincia, lo cual hace que el avance no sea todo lo rápido que se aspira, pero donde ya se lleva un 20% de la obra ejecutada, y siendo ya de utilidad para acumular parte del agua que llega desde la zona oeste, evitando que se precipite en toda su magnitud sobre la ciudad, que además, en esa parte sur dispone de canalización suficiente para evitar desbordes. Tal como había sucedido en 2007, el de la gran e histórica inundación.
De todos modos, y aun cuando la ciudad ha mejorado notablemente en materia de desagües y se avanza también con el Canal Norte que beneficiará a numerosos barrios de ese sector, en especial a Virgen del Rosario que fue uno de los afectados en esta ocasión, hay que continuar invirtiendo en obras bajo tierra, que tal como decía un político muy afianzado en esta clase de temas, "no se pueden mostrar para las elecciones porque están bajo tierra, pero son las que le sirven más a la gente, y a la larga, rinden sus frutos, pero por sobre todo, permiten tener la conciencia en paz". 

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