Editorial

La Palabra 14/01/2017 Por
Recibir

¿El año nos recibe o nosotros recibimos al año? Es una cuestión de saberse ubicar en cuerpo pero también en mente. Ese “tomar algo que se le da” o ese “tomar algo que le comunican” según reza su significado, es también situarse en el tiempo y en el espacio de acuerdo a la ocasión o el acontecimiento que nos convoque. Ese juego dialéctico nos permite un ejercicio desde nuestro pensamiento y entender algunos comportamientos que según se asuman por sus protagonistas pueden ser favorables o indeseables. Un caso concreto lo apreciamos en la historia de nuestra entrevistada. Y no por sencillo y común deja de ser valioso, cuando comprendemos lo que para ella significó llegar a la gran ciudad donde se sintió recibida aunque anónima entre tanta población, pero también con la impronta de saber que su voluntad podía habilitarla para encarar un proyecto de vida como el que traía en su alforja de sueños para concretar. Vemos que si espiritualmente estamos preparados y llegamos con el respaldo necesario desde lo interior, podemos realizarnos en lo personal y sin pretender pases mágicos, la realidad nos permitirá que aquello que una vez fue un deseo, esta vez se vea cumplido. Por eso la importancia radica en estar preparados para iniciar un nuevo tramo del camino elegido, aunque a veces nos veamos obligados a repensarlo. Un año nuevo nos depara otra vez renovados y esperanzados momentos. Breguemos por recibirlo para que seamos recibidos. 

Raúl Alberto Vigini

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