La inoperancia pública

Locales 10/01/2017
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FOTO P. SCHATZLE 2017./ Los terneros en el agua en uno de los campos de Presidente Roca.

Por Patricia Schätzle Gajdosik. - Esta humilde agropecuaria, con campos en la localidad de Presidente Roca, departamento Castellanos, Santa Fe, intentará explicar por qué nuestra región se inunda.
Desde hace diez años colecciono certificados de emergencia y desastre agropecuario, papeles de escaso valor a la hora de alimentar mis vacas en plena inundación. Con mis vecinos hemos realizado innumerables gestiones ante diversos funcionarios, sin conseguir resultados positivos. Paso a enumerarlas:
En fecha 6 de abril de 2015, en plena inundación, propietarios de fundos de Roca fuimos convocados por el presidente comunal de Roca, doctor Emiliano Bocco, y el Comité de Cuenca Calaveras Penquitas para autorizar mediante firma la realización de los estudios topográficos para la afectación a la viabilidad de la futura obra de canalización “Drenaje Bocco-Bersano”.
El informe de ese estudio nos fue presentado a los productores por el Comité de Cuenca un año después, en abril de 2016, época en la cual nuevamente estábamos inundados, bajo el expediente Nº 01803-0012019-1. En esa misma reunión el Presidente del Comité de Cuenca nos asevera que carecen de fondos suficientes para cumplir con algunos de los puntos solicitados en ese informe, a saber: relevar la Cuenca del Aº Calaveras y Penquitas, como asimismo del Canal Oeste, límite entre Rafaela y Presidente Roca, canales a donde nuestras aguas escurrirían.
Requerimos entonces al Comité de Cuenca gestione una reunión en Asuntos Hídricos de la provincia con la esperanza de lograr colaboración en lo solicitado por el informe ya citado. En los primeros días de mayo nos recibe en la ciudad de Santa Fe el director general de Cuencas, ingeniero Norberto Gandolfo, al cual ya conocíamos desde la inundación del 2007, cuando durante el gobierno peronista fuimos atendidos por el mismo ingeniero, presentándole con mis vecinos ya entonces la necesidad de abrir ese bajo, sin haber obtenido resultados positivos.
Asistimos a esa reunión nueve productores de Roca, todos inundados. Gandolfo nos habló nuevamente de falta de recursos económicos para relevar los canales o ampliarlos. Nos ofreció medidas paliativas como hacer canales en caminos rurales, mandar más agua a las cunetas de la ruta provincial 13 o “experimentar” -ese fue el verbo que usó- una vez que bajasen las aguas con una bomba arrocera. Según tenemos entendido, Vialidad desaconseja esto porque los canales terminan erosionando los caminos y rutas, y ya de por sí nuestros caminos rurales son malos, dificultando la salida de nuestra producción, como para agravar su estado con obras de dudosa efectividad. De abrir los bajos naturales, ni hablar, cada vez que tocábamos ese tema era como hablar del diablo.
Fue entonces cuando, desesperados, optamos por solicitar ayuda por carta al presidente Mauricio Macri, quien derivó nuestro trámite al Ministerio del Interior, Obras y Servicios Públicos de la Nación el 17 de mayo de 2016, figurando bajo el exp-S02:0059080/2016.
A posteriori, el 16 de junio de 2016 recibimos respuesta de ese organismo nacional. El subsecretario de Recursos Hídricos de la Nación Pablo Bererciartua firma la nota donde nos informa que nuestro requerimiento deberá ser canalizado a través de la Provincia, quien tendrá que realizar la presentación del respectivo proyecto de obra en esta Subsecretaría junto con las correspondientes aprobaciones ambientales e hidráulicas, a efectos de proceder a la evaluación y posterior financiamiento del mismo.
Siguiendo lo solicitado por la Nación, el 30 de julio de 2016, decidimos enviar una carta al Ministro de Infraestructura y Transporte de la provincia de Santa Fe José Garibay. El mismo nos concede audiencia enseguida, dos días después de haber recibido el pedido escrito. Muy amable, considera que las obras que solicitamos son viables y ordena se realicen los estudios y se ejecuten las obras. En ese instante, pensamos que habíamos tocado el cielo, por primera vez nos decían que no pedíamos cosas del otro mundo.
Un mes después, tenemos nuevamente reunión con el director general de Cuencas Gandolfo, quien nos presenta un plano con el curso del canal a efectuar. Bueno, en realidad vino a la reunión desde Santa Fe a Rafaela con el plano en un pentdrive, sin computadora, y no lo pudimos ver. Luego lo recibimos por e-mail. En el plano no figura profundidad, puentes, ancho, pero el ingeniero nos dio una explicación precisa con esos datos, y debemos confiar que efectivamente esos cálculos están hechos.
El siguiente paso era conseguir las firmas de derecho de paso por los fundos afectados por el canal. Esto era tarea de la Comuna y del Comité de Cuenca. A la fecha, de seis propietarios sólo consiguieron que firmen dos. Imagino que estas personas que aún no han firmado y que tienen agua en sus campos -tal vez no tanta como yo, pero tienen- deben poseer ingresos de otras actividades y por eso no los urge el firmar ese permiso. Como sea, van cinco meses perdidos. Todos dicen que firman, los funcionarios no les han puesto un plazo razonable para firmar y acá estamos otra vez, inundados.
Cabe agregar que, con la realización de esta obra, no sólo dejarían de inundarse campos, también Estación Presidente Roca, donde habitan familias y se encuentra la Escuela Primaria Nº 386, Jerónimo Espejo.
Ni hablar del resto de las obras que solicitamos, a saber:
Cambiar una alcantarilla sobre el canal de la ruta 13 por módulos, lo que permitiría un mayor drenaje de la zona. Esto fue pedido en abril de 2016. En respuesta, Comuna y Comité realizaron un corte de aproximadamente 80 cm sobre la banquina, algo así como una canaleta para que pase una escupida, si se considera la masa hídrica que nos aqueja. Ese sector es un taponamiento importante y casi un año después, seguimos bajo esas condiciones.
Abrir las alcantarillas que existían bajo la ruta provincial 70 (ex nacional 166) y que fueron tapadas cuando se pavimentó la doble mano de la ruta, período peronista de Reutemann. Hoy en día sólo hay un paso para el agua en la intersección con la ruta 13, cuando originalmente había cruces en nuestro distrito prácticamente cada kilómetro.
Estudiar la factibilidad de abrir el bajo del lado sur del distrito, con compuerta para no perjudicar a la ciudad de Rafaela, esta ciudad ha realizado barrios enteros en los bajos naturales donde debieran desembocar nuestras aguas. Hoy se habla mucho de la “zona metropolitana”: pues bien, sacar el agua del lado oeste de Rafaela contribuiría a bajar las napas en la ciudad. Al fin y al cabo, al no poder correr por arriba, el agua escurre bajo tierra, sólo que mucho más lento, ocasionando problemas en esos barrios bajos.
Limpiar cunetas y alcantarillas. Hemos encontrado chapas, escombros y hasta bolsas de arena en las mismas, puestas por manos no tan anónimas, lo que impide el escurrir natural aguas abajo.
Denuncia de canales clandestinos, donde se han roto los bordes de cuenca, con desbordes antinaturales hacia Roca (se informó al respecto al Comité de Cuenca y a la Provincia, pero actúan como si no tuviesen autoridad para intervenir).
Limpieza de caminos rurales. Hay comunas en donde el 60% de los caminos están abandonados, perdidos. Y aquellos que están bien en época de emergencia actúan como ríos para escurrir aguas, impidiendo el paso de los productores.
Como se ve, mi región no se inunda por casualidad. Faltan obras desde décadas, las que se efectúan se hacen mal (las rutas han pasado a ser diques porque no hacen alcantarillas bajo las mismas). Los funcionarios se toman su tiempo para cualquier trámite que solicitemos. La burocracia nos gana todas las batallas.
Debo agregar que no hemos dejado puerta sin tocar. En abril de 2016, estando con el agua al cuello, recurrimos al el senador provincial Alcides Calvo, quien presenta nota al Director Provincial de Obras Hidráulicas de la Provincia Cristian Martínez. Hermosa nota, muy bien escrita. Pero nada más.
Los productores no queremos créditos. Queremos obras, como canales y caminos, para poder seguir haciendo lo que sabemos: producir alimentos para el mundo. Nuestras tierras son fértiles, no queremos que se transformen, por inoperancia, en una laguna de retardo de Rafaela, más aún con la próxima realización de la circunvalación de Rafaela de la ruta nacional 34, la cual tememos termine actuando como dique.
Los tiempos nuestros no son los mismos de la burocracia, van muchos años de pérdidas económicas por causa de inundaciones. Necesitamos que nos escuchen y se realicen las obras que precisamos.

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