Matar al volante

Editorial 08/01/2017
Los muertos por accidentes de tránsito son 7.000 por año.
Las víctimas de los accidentes de tránsito en la Argentina ascienden a algo más de 7.000 todos los años, constituyéndose además en la principal causa de muerte entre los jóvenes -en una franja etaria que llega a los 35 años-, pero sin embargo los causantes de esta clase de siniestros, muchas veces alcoholizados, drogados o bien abandonando a sus víctimas después de embestirlos, causales de enorme indignación, gozaban de muy leves sanciones. A lo cual se puso término en la Cámara de Diputados en la parte final del mes de diciembre, mediante la conversión en ley de una iniciativa que esperaba tal desenlace desde hace nada menos que 12 años, y que por lo tanto había perdido estado parlamentario en varias ocasiones.
Familiares de las víctimas, integrados en organizaciones civiles, comenzaron a bregar desde hace muchísimos años en la búsqueda del endurecimiento de penas para aquellos que con sus acciones irresponsables, y muchas veces consecuencia de estos anormales por el alcohol o las drogas, son causantes de las mismas. Así ocurrió la elaboración de una ley en tal sentido, con el endurecimiento de las sanciones, que debió aguardar nada menos que una docena de años para finalmente ser convertida en una norma que establecerá nuevos parámetros de sanciones civiles y penales. Serán para aquellos que manejen un vehículo con más de un gramo de alcohol en sangre, drogados, o superando en 30 kilómetros por hora la velocidad límite permitida, y además, se considera un agravante el abandono de las víctimas. Situación esta última que hasta ahora no influía cuando los conductores escapaban del lugar del accidente abandonando a sus víctimas, pues no era encuadrado dentro del abandono de persona.
Cabe destacar, que de acuerdo con la nueva norma modificada, para establecer la existencia de delito será analizada exclusivamente la conducta del conductor del vehículo, por las circunstancias referidas en el párrafo anterior, en cuanto a sus condiciones físicas, o bien la actitud asumida respecto a las víctimas.
Mucho se ha dicho sobre la educación y concientización, y por cierto que resulta un aspecto de fuerte participación en cuanto a la mayor seguridad vial, pero también se requiere una rígida y estricta actitud de parte de las autoridades en el control y el endurecimiento de penalidades y sanciones. En numerosos países en que fue instrumentada esta última alternativa, se obtuvieron resultados muy positivos, reduciéndose considerablemente la cantidad de muertos en accidentes de tránsito, lo cual es una problemática muy complicada de resolver en todo el mundo, cada lugar con sus propias particularidades.
Las estadísticas resultan irrefutables en la materia, pues mientras en España, Suecia, Holanda y Estados Unidos se consiguió rebajar en importantes porcentajes los muertos en siniestros de tránsito luego de ser endurecidas las sanciones, aquí en la Argentina la cantidad de víctimas fatales siguió aumentando.
Algunos otros datos estadísticas son también reveladores, dando cuenta que el año pasado el 6% de los muertos fueron ciclistas, el 22% peatones, el 32% conductores u ocupantes de vehículos, y el 39% motociclistas. Queda de tal forma bien claro el altísimo riesgo que afrontan los motociclistas, siempre expuestos a llevar la peor parte frente a vehículos de mayor porte. Otra consideración muy reveladora, es que los siniestros no distinguen lugares, pues el 51% de ellos se producen en áreas urbanas y el 49% en regiones rurales.
En lo que sí existe coincidencia es que uno de los elementos de mayor influencia e impacto en la generación de siniestros con fatales consecuencias es el consumo de alcohol, que altera absolutamente la posibilidad de conducir un vehículo, y además, en parecida medida, las altísimas velocidades no respetando ni siquiera cerca los límites máximos dispuestos. Justamente estas dos razones fueron las más utilizadas por las organizaciones de familiares de víctimas de accidentes, para reclamar sobre esta nueva ley más severa.
De tal modo nuestro país está poniéndose en sintonía con otros países que luchan contra los accidentes de tránsito, aunque todo seguirá dependiendo del criterio, la prudencia y razonabilidad de los conductores. Mientras se siga viendo tanta transgresión será difícil alcanzar el objetivo, pero estas leyes ayudan.

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