El 2017, un año con muchos interrogantes

Suplemento Economía 08 de enero Por
La mayor incertidumbre en el plano internacional siembra más dudas a un escenario local que no logra generar la confianza necesaria para seducir inversiones.
El giro macroeconómico iniciado apenas asumió Macri fue trascendente, 180º que golpearon fuertemente a los más vulnerables pero también a una clase media resistente a bajar su nivel de consumo. Después de los brutales ajustes monetario y fiscal, que llevaron a una inexorable caída de PBI, el consumo bajó estrepitosamente. Si la apuesta era que las inversiones contrarrestarían la pronunciada baja del consumo en el segundo semestre, vale decir que se pecó de impericia, sin sustento ni argumentos lógicos para un escenario de corto plazo. La reactivación de este componente crucial para un sano desarrollo debe sostenerse con políticas de estado a largo plazo, a corto plazo sólo cayeron capitales golondrinas que volvieron a pedalear la bicicleta financiera.
Las consecuencias son más que elocuentes, el 2016 al menos en el plano económico será un año para el olvido. En el acumulado hasta noviembre la economía muestra una caída del 4,9% según el propio INDEC y la recesión encadena así más de cuatro trimestres.
Esta profunda recesión económica trae como consecuencia, según el INDEC, una suba de la tasa de desempleo al 8,5%, una menor producción industrial (-4,9%), y una baja relevante en la construcción (-13,1%), y lo peor de todo es el aumento del déficit fiscal (según el Ministerio de Hacienda y Finanzas el mismo aumentó en un 83%) y la continuidad de la elevada inflación que no ha podido ser controlada y reavivada por “tarifazos” ya supera según diversas mediciones el 40-45% interanual. 

¿SEÑALES DE
BROTES VERDES?
A pesar de la pobre marcha de la economía, la elite empresarial con el sector agroexportador como abanderado vislumbran datos favorables para el presente año: la venta de maquinaria agrícola se incrementó en facturación un 148% interanual. En este sentido, son muchas las consultoras privadas que afirman que ya se puede observar tímidas señales de reactivación gracias al estímulo de la obra pública y por supuesto al sector financiero especulador, que hoy blanqueo de por medio, da vigor a la entrada de divisas al país.
Lo cierto es que las estadísticas comparativas interanual del 2017 se medirán con un magro y paupérrimo 2016, por lo que es de esperarse que gracias a un “efecto rebote” los datos al menos dejen de mostrar signos negativos.

¿CRECIMIENTO
PARA TODOS?
Es importante recalcar que debemos mirar siempre la realidad desde dos carriles diferentes, por un lado el crecimiento de la torta empujado por el sector primario exportador, el sector financiero y ahora según parece por la obra pública, y por otro lado su distribución, es decir como este crecimiento beneficia a la población en su conjunto, que bajo este modelo en su mayoría tendrá que esperar con mucha paciencia un virtual derrame.
El 2017 promete ser un año clave, desnudará al ejecutivo que se verá expuesto de nuevo en las urnas, unas elecciones que serán cruciales para el ejecutivo que apuesta profundizar un modelo que difícilmente pueda dar frutos concretos al grueso de la población.
La luna de miel ha terminado, se acabó para la mayoría la paciencia del primer año, el pragmatismo será quien domine el ánimo, al fin de cuentas como dijo Clinton “es la economía, estúpido”.

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