El balance político del mundo en 2016

Notas de Opinión 05/01/2017
El año 2016 muestra como por primera vez la cultura populista ha penetrado en el ámbito anglosajón, con los triunfos del Brexit y Trump; ello se da en un mundo occidental, donde crece el nacionalismo, el proteccionismo, el cuestionamiento a la inmigración y el sentimiento anti-política.
El año que finaliza posiblemente será "histórico", por ser la primera vez que la cultura política populista penetra el mundo anglosajón. Analizadas en conjunto, el triunfo del Brexit en el Reino Unido el 23 de junio y la victoria de Trump en los EE.UU. el 8 de noviembre, se registra un fenómeno político inédito en la historia. Es que desde las últimas décadas del siglo XVIII, los anglosajones fueron el eje del equilibrio global. Que en Occidente los latinos, germanos y eslavos hayan asumido el populismo, el autoritarismo y hasta el totalitarismo, hay evidencias constatables.
Pero los anglosajones, siempre fueron el eje del equilibrio que articuló las coaliciones para frenar a Napoleón entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, a Alemania y el Imperio Austrohúngaro en la Primera Guerra Mundial, a las potencias del Eje en la Segunda, a la URSS en la Guerra Fría a lo largo del siglo XX, y a comienzos del siglo XXI lo han sido en los esfuerzos para enfrenar al terrorismo fundamentalista islámico.
Si bien Trump no es May, hay lazos comunes entre sus electorados, como se hizo evidente al festejar el Presidente electo de los EE.UU. el triunfo del Brexit y hacer lo mismo el líder del UKIP (Farage), cuando ganó Trump. En lo internacional, EE.UU. termina el año 2016 con el Presidente saliente (Obama) escalando el conflicto con Rusia y el entrante (Trump) haciendo lo mismo con China.
Pero este fenómeno del mundo anglosajón, se registra también en Europa Occidental e incluso en algunos países de Asia. El 55% de los habitantes de la UE, la apoyan, pero el 45% la cuestionan. El avance del populismo antieuropeo está creciendo. Se combinan cuatro factores, que en gran medida ya se han registrado en el mundo anglosajón: revalorización del nacionalismo en político, reclamo de proteccionismo en lo económico, cuestionamiento de la inmigración en lo social y sentimiento anti-política en lo electoral.
Puesto en este contexto, la derrota del primer ministro Italiano (Renzi) en el referendum realizado en diciembre sobre su reforma electoral, se encuadra en este fenómeno. En alguna medida también se registra en la elección presidencial austríaca que tuvo lugar el mismo día (4 de diciembre), ya que por primera vez fue electo Presidente alguien que no proviene de los dos partidos tradicionales de post-guerra. Los sondeos muestran en los últimos meses de 2016, fuerzas anti-europeas y anti-inmigración crecen en Holanda, Francia, Alemania y otros países de la UE.
Los atentados terroristas de origen islámico acentúan esta tendencia. Al mismo tiempo, la influencia de Rusia crece en la periferia de Europa. El 13 de noviembre, candidatos pro-rusos ganaron las elecciones presidenciales en Bulgaria -país de la UE y la OTAN- y en Moldavia -una ex república de la URSS- denunciando el Presidente de Montenegro -que en mayo pidió la incorporación a la OTAN- un intento de golpe de sectores pro-rusos. El despliegue de misiles rusos frente a dicha alianza militar, es una respuesta concreta frente al "escudo antimisiles" desplegado por esta organización entorno a Rusia. En Filipinas ganó la elección y está gobernando un populista extremista (Dutarte).
Mientras esto sucede en occidente, en Asia las cumbres del grupo de Shanghai, los Brics y la APEC, muestran una tendencia a la concentración del poder. El 24 de junio, mientras occidente debatía los efectos del Brexit votado el día antes, en la Cumbre del Grupo de Shanghai -integrado por China, Rusia y cuatro países de Asia Central- se decidía incorporar como miembros plenos a India y Pakistán, dos grandes países de Asia con armamento nuclear. Esto implica que las tres principales potencias del continente coinciden en un acuerdo interestatal continental con múltiples consecuencias.
En octubre, en la Cumbre del Grupo BRICS reunida en la India, el primer ministro de este país (Modi) y Putin, anunciaron una alianza en lo estratégico-militar entre sus dos países. Ambos hechos, marcan una creciente coincidencia estratégica -o incluso alianza- entre Beijing, Moscú y Nueva Delhi, que de acuerdo a la visión de largo plazo de los EE.UU., es lo único que puede poner en riesgo su hegemonía global en el siglo XXI.
En el Foro de la APEC -integrado por 21 países que están sobe el Pacífico de Asia, Oceanía y América- realizado diez días después de la elección presidencial estadounidense, Obama anunció que su país renunciaba en avanzar con el Tratado Transpacífico, firmado por 12 países del grupo, incluido Japón. China por su parte hizo una oferta de libre comercio alternativa, invitando a todos los países de la APEC y otros del Asia a integrarlo, buscando ocupar el espacio que deja vacío EE.UU. con Trump en el continente.
Medio Oriente y el terrorismo islámico, han constituido un problema central en el mundo en 2016, aunque la baja en el precio de la energía disminuya su gravitación en el largo plazo. La caída de Aleppo en Siria en manos de las fuerzas de Assad, han mostrado como la guerra civil en este constata el enfrentamiento entre oriente y occidente.
Rusia (militarmente) y China e India (diplomáticamente), apoyaron al gobierno sirio, fortalecido al tomar la ciudad tras cinco años de asedio. A su vez las milicias derrotadas, contaron con el apoyo de EE.UU., el Reino Unido y Francia. Pero en las acciones contra las capitales del EI en Irak (Mosul) y Siria (Raqqa), se evidenció una cierta coordinación entre Washington y sus aliados con Rusia y los suyos. Putin discutiendo el futuro de Siria en Moscú con Erdogan y Rohani, muestra el retroceso de occidente en Cercano y Medio Oriente.
El terrorismo fundamentalista islámico se despliega con intensidad en Europa, destacándose en el año los atentados del EI en Francia y Alemania, los dos países cuyos electorados definirán en 2017 el futuro de Europa. En Africa, tanto en el Magreb como en los países del Este del continente, las acciones terroristas han sido crecientes, con las potencias occidentales apoyando a los gobiernos que las enfrentan. Sobre este cuadro, Trump ya ha dicho públicamente que buscará acuerdos con Putin para terminar con este terrorismo.


Te puede interesar