Un conflicto que puede allterar el mapa del poder

Notas de Opinión 03/01/2017
El columnista de La Nación, Carlos Pagni, analiza el vínculo entre Macri y Carrió, por un motivo recurrente: Lorenzetti.
Por Carlos Pagni

Antes de partir, 2016 dejó planteadas algunas incógnitas políticas de primera magnitud. Esos enigmas, que se irán despejando a lo largo del año que comienza, afectan la identidad del oficialismo y la de la oposición. Comienza a vislumbrarse que, en octubre, el país podría ir a elecciones con un nuevo mapa de poder.
Durante los últimos días de diciembre, Cambiemos fue sacudido por una crisis delicada.
Mauricio Macri y Elisa Carrió ponen lo mejor de sí para disimular la irremediable tensión que hay en su vínculo. Pero esta vez quedaron al borde del conflicto. El motivo es recurrente: Ricardo Lorenzetti.
Carrió amplió su denuncia contra el magistrado, involucrándolo con una cooperativa que traficaría dinero negro con cheques de la AFA. La diputada recurrió al juzgado de María Servini de Cubría, que investiga esa institución. Al mismo tiempo, Carrió emitió un tuit en el que pide que se investigue en qué condiciones conducía Lorenzetti cuando, el 13 de noviembre, chocó con un motociclista en Rafaela. La pregunta de Carrió es inquietante: el joven que, según Lorenzetti, atropelló su auto con una moto falleció el martes pasado como consecuencia del accidente. La carátula del caso pasó de lesiones graves a homicidio culposo. Carrió insinuó que podría ser doloso, pero que en Rafaela nadie se anima a investigar al juez.
Envuelto en llamas por esas imputaciones, Lorenzetti envió un mensaje al oficialismo: renunciaría a la presidencia de la Corte, que podría pasar a Horacio Rosatti. Este ministro, que tiene buena relación con Carrió, hace tres semanas creyó necesario declarar que "el liderazgo de la Corte debe ser, además de jurídico, moral".
Apenas se enteró del malestar de Lorenzetti, Peña le prometió un pronunciamiento de Macri. Horas más tarde, el Presidente declaraba que ni el Gobierno ni Cambiemos suscriben las denuncias de Carrió contra el magistrado.
Esas definiciones provocaron la reacción del diputado Fernando Sánchez, íntimo de Carrió, quien dijo en un comunicado que "por suerte en Cambiemos la inmensa mayoría decidió luchar contra la corrupción y terminar con la impunidad". Por primera vez un dirigente del oficialismo corregía al Presidente.
Habrá que ver cuántos almuerzos se necesitan para restaurar la relación de Macri con Carrió. La diputada había prestado un servicio valiosísimo a la Casa Rosada al bendecir el reemplazo de Alfonso Prat-Gay, quien milita en la Coalición Cívica, por Nicolás Dujovne. Pero hay otros ruidos en la línea. El enfrentamiento con Susana Malcorra por las tratativas con el Reino Unido recrudeció. Además, Carrió protesta por el intento de desplazar al procurador del Tesoro, Carlos Balbín, quien consiguió lo que se creía imposible: que lo auspicien a la vez la diputada y Daniel Angelici.
Hay otra escena en la que Macri aparece cerca de Lorenzetti y distante de Carrió. El Presidente pretende el reemplazo de Juan Cubría como administrador del Consejo de la Magistratura. Cubría ha sido un crítico severo de Lorenzetti por el control del presupuesto judicial. Lo acusó de implantar una cultura monárquica. Cubría es el hijo de la jueza Servini, en cuyo juzgado Carrió conectó al presidente de la Corte con los cheques de la AFA. No hace falta advertir que Servini y Carrió comparten una antipatía. Servini tiene otros motivos para estar inquieta con Lorenzetti. Sobre todo desde que le dijeron que él está interesado en disponer cuanto antes que los jueces deben retirarse al cumplir 75 años. La cuestión está planteada por un amparo de un amigo de Carrió, el camarista Leopoldo Schiffrin.
Si la Corte sigue el criterio de Lorenzetti, Servini, que cumplió 80 años, debería dejar su juzgado. La magistrada tuvo suerte, porque hace una semana la jueza de la Corte Helena Highton recurrió a la Justicia para quedarse más allá de los 75 años, que cumplirá en diciembre. El problema del retiro de los jueces tardará un poco más en resolverse.
Los radicales que también sostienen al hijo de Servini. Razonan así: "Si lo vamos a sacar, saquemos también a la madre del juzgado. Si la dejamos herida, nos volverá locos todo el año". Tal vez Servini ya empezó. El miércoles pasado dictó la falta de mérito de Ibar Pérez Corradi, acusado de ser el autor intelectual del triple crimen de Quilmes/General Rodríguez. Corradi había amenazado con ventilar vinculaciones de la SIDE de los tiempos de "Jaime" Stiuso con el narco. Su absolución fue un golpe duro para el Gobierno, que al repatriarlo había anunciado el final de varios kirchneristas, con Aníbal Fernández a la cabeza.
El impulsor del reemplazo del administrador Cubría es el nuevo gerente judicial del Presidente: su amigo José Torello. A Torello se atribuyen numerosas negociaciones desde que Angelici, herido por las acusaciones de Carrió, comunicó que se desentendía de esos trámites. Entre las iniciativas de Torello estuvo el reemplazo de Servini por Juan Manuel Culotta como subrogante del juzgado electoral de la provincia de Buenos Aires. Culotta es un ex Newman, como Torello y como Macri. También se advierte la mano de Torello en el intento de desplazar al procurador Balbín.





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