Atlético de Rafaela tocó fondo en el primer torneo del año

DEPORTIVA 2016 31 de diciembre Por
Dos victorias en 16 juegos sintetizan la fragilidad de un equipo que nunca estuvo a la altura. Un segundo fracaso de Burruchaga en la dirección técnica de la “Crema”, la aparición de Llop para intentar torcer el rumbo y una debacle de años profundizada. El Torneo 2016 dejó a los “celestes” a las puertas del descenso.
El campeonato de Primera División 2016, otro certamen de “transición” poco claro, anticonvencional y aplicado como parche por parte de los inoperantes dirigentes del fútbol argentino, significó para Atlético de Rafaela el fondo del pozo. Luego de dos años muy complicados, con una permanencia en la elite conseguida a través de una final con Colón y luego la salvación garantizada por el desembarco en maza de 10 equipos de la “B” Nacional, la profundización de las políticas futbolísticas que destrozaron el principal deporte del club de barrio Alberdi lo dejaron al borde del descenso.
¿Cuáles políticas? La postergación absoluta de los jugadores del club y la contratación de un entrenador con mucho nombre y poca pericia, en este caso comprobada en carne propia ya que se trató del retorno de Jorge Burruchaga. Claro que antes de esto se había producido, de manera inexplicable, la erradicación de los valores históricos del fútbol de la institución, situación concretada mayormente durante el primer proceso de “Burru” en Rafaela.
Desde la conformación misma del plantel las dudas se multiplicaron. En los últimos años Atlético contrató un equipo completo nuevo cada 6 meses, argumento que evidenció la falta de proyecto.
Para esta ocasión llegaron: Germán Montoya, Matías Catalán, Norberto Papparato, Víctor López, Federico Scoppa, Emiliano Romero, Agustín Díaz, Mathías Abero, Esteban Orfano, Federico Anselmo, Mauro Albertengo y Gastón Colman. Además se quedaron Nelson Benítez, Bruno Urribarri, Sebastián Martínez, Gabriel Graciani y Facundo Parra, más un puñado de futbolistas jóvenes, relegados por el gusto del entrenador.
Desde el armado supimos que la aventura no tendría final feliz, mucho más luego de presenciar los partidos de pretemporada, que evidenciaron todo lo que ocurrió más tarde.

RESULTADOS LOGICOS

Muchos creyeron que la primera fecha del torneo era un guiño del destino. Es que el nuevo equipo fue al “Tomás A. Ducó” de Parque Patricios y se trajo un 1-0 sorprendente. Claro, con un gol en contra insólito de Bogado y pasando mitad de cancha sólo en 2 oportunidades.
Tras el “éxito” la debacle: 5 caídas en serie para hilvanar una de las peores rachas del club en el profesionalismo. No obstante lo que más preocupó puertas hacia dentro e indignó en las tribunas fue la falta de competitividad del elenco, que nunca estuvo a la altura de la categoría. Una flaca propuesta deportiva, rendimientos individuales demasiado bajos, una actitud reprochable y la ya conocida falta de capacidad del entrenador.
Entonces Atlético fue perdiendo partidos fácilmente, ante débiles o poderosos, socavando su Promedio de manera mortal.
Estudiantes ganó con comodidad en el “Monumental” en la segunda jornada, Defensa goleó a la “Crema” en Varela en un partido al que le sobró el segundo tiempo, Temperley sumó en grande también en Alberdi. A esa altura la permanencia de Burruchaga ya era inexplicable.
En la quinta jornada fuimos a Tucumán y allí el Atlético se despachó con un 3-0 ante los rafaelinos. Mientras tanto en nuestra ciudad se iba moldeando un cambio dirigencial impostergable, más allá que ese proyecto no tenía forma de ser modificado desde los recursos humanos.
La victoria de San Martín de San Juan en la fecha 6 (2-1) en Rafaela generó nuevamente el “que se vayan todos”. 6 días después la visita a Newell´s fue lo más digno del torneo, con un 1-1 a partir de respuestas inéditas hasta allí de ese plantel. Claro que en la fecha siguiente, 8va, Racing le dio el toque final a una etapa muy complicada. Fue 3-6 la derrota esta vez, vergonzosa desde donde se la mira, que motivó la salida de la subcomisión de fútbol y del entrenador, quien hasta allí se aferraba al cargo y decía a quien preguntaba que sólo dejaba el cargo si lo despedían.

SOLO UN CAMBIO DE AIRE

El retorno de algunos directivos y la llegada de Juan Manuel Llop para conducir al equipo trajo entusiasmo y energía, pero sólo al principio. El equipo pasó a ser un poco más vertiginoso, apareció un poco más de compromiso, pero fue imposible elevar el potencial del grupo.
El debut del “Chocho” significó un esperado 0-3 en la “Bombonera” y la aparición en Alberdi un sufrido 1-1 con Unión, bajo la lluvia.
En la fecha 11 el equipo fue a Lanús, a medirse contra los de Almirón que se sacaban cualquier rival casi sin esfuerzo. Fue derrota 1-2 por un despojo del juez Herrera, pero pudo ser goleada si tenemos en cuenta el trámite.
El 23 de abril, 82 días después de aquel irrisorio 1-0 a Huracán y durante una de las peores crisis climáticas de la historia en nuestra región, llegó la segunda y última victoria de la “Crema” en el campeonato. El difícil Patronato de Forestello llegó al “Monumental” y se fue en ganancia el primer tiempo, con gol de Bértoli de penal.
En el complemento entre Anselmo y Pussetto, genio y figura aquel viernes por la noche, lo dieron vuelta y Atlético generó por fin una sonrisa.
De cualquier manera fue sólo un momento. El equipo cerró el certamen con 3 derrotas y 1 empate, más datos negativos para la tabla de la permanencia, a esa altura, y hasta nuestros días, una pesadilla para la historia “celeste”.

ENCONTRAR UN FUTURO

Burruchaga sacó 4 puntos sobre 24 en juego, gracias a 1 triunfo y 1 empate. En 8 juegos su equipo convirtió 7 goles (2 en contra) y recibió 19. Números que definen por sí solos una campaña, si entramos a puntear la propuesta e idea de juego (casi inexistente) necesitamos este suplemento entero.
Ahora bien, Llop también dirigió 8 juegos, sacando 5 puntos sobre 28, apenas un empate más y algunos goles menos en contra. El reflejo de lo endeble del proyecto y de la necesidad de encontrar un plantel base como condición indiscutible si lo que se quiere es no trastabillar en el fútbol argentino.
La sensación que define a los primeros meses del año de Atlético de Rafaela es dolor. Por el tiempo perdido, por las malas decisiones avaladas por su masa societaria, por la inacción de la opinión pública en general para revertir el cauce de lo que hoy es prácticamente una catarata al vacío.

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