Se perdió el 4% de los tambos

SUPLEMENTO RURAL 29/12/2016
El Observatorio emitió su trabajo inicial donde detalló que por la situación del sector cayeron alrededor de 460 unidades productivas. Además se especifica que la producción en 2016 arrojaría una caída entre el 10 y 11% respecto al año anterior, totalizando unos 10.100 millones de litros de leche.
Ampliar
FOTO ARCHIVO EN DECLIVE. Tal como viene siendo anunciado por representantes del sector, en 2016 se registró un número importante de cierre de tambos.
En los últimos días fue publicado el primer informe oficial del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), una de las organizaciones promovidas por la Subsecretaría de Lechería dependiente del Ministerio de Agroindustria de la Nación.
El organismo se refirió en su trabajo inicial sobre la situación del sector y estableció parámetros de arranque respecto de la coyuntura por la que pasa la lechería, tanto en el nivel primario, en la industrialización y en la comercialización.
Los datos más salientes del informe se refieren a la caída de unidades productivas durante este año, que según las estimaciones sería de alrededor de 460, y a la baja en la producción anual que fue de entre el 10% y 11%.
El estudio estuvo coordinado por Jorge Giraudo, el director del OCLA, y contó con la participación de Miguel Taverna, uno de los profesionales de INTA Rafaela, Aníbal Schaller, Ricardo James, Alejandro Galetto, Osvaldo Cappellini, Juan José Linari y José Quintana, además de responsables de producción primaria, de industrias lácteas, AACREA y profesionales de la actividad privada.

DATOS COYUNTURALES

La endeble situación financiera/económica de la lechería fue afectada tremendamente por la crisis hídrica de los primeros 4 meses del año. Esos fenómenos profundizaron la problemática del sector y comenzó a evidenciarse una paulatina merma en la actividad.
Al no contar con información oficial fue imposible cuantificar la caída de establecimientos, aunque con este primer informe del OCLA se puede comenzar a construir la estadística. El mismo indica que estimativamente, por lo expuesto anteriormente, en 2016 Argentina perdió 460 tambos en producción, lo que representa una caída del 4%, una cifra excede el doble del promedio de los últimos años, que era entre 1,5 y 2%.
Se infiere que en general se trata de tambos de los estratos de menor producción (por debajo de la media de 2.700 litros por día) y que en algunas cuencas la tasa de cierre de establecimientos podría llegar incluso a 7%.
El trabajo indica también que durante 2016 se produjo una fuerte caída en la facturación (por precio y volumen) de fines de 2015 y principio de 2016, estimada en unos $ 600.000 para el tambo medio en unos 180 días, lo cual generó “una compleja situación financiera para muchos productores que incrementaron notablemente su endeudamiento y a tasas más altas”.
Asimismo, la producción en este año arrojaría una caída entre el 10 y 11% respecto al año anterior, totalizando unos 10.100 millones de litros de leche. El descenso a tambo constante sería del orden del 8%, en un período que presentó caídas interanualmente que superaron el 20%, producto de las grandes lluvias ocurridas en la cuenca lechera central.

LA MIRADA INTERNACIONAL

Hemos escuchado repetidamente que la recuperación del sector depende de los precios internacionales y de las posibilidades de exportación. En ese sentido se informó que la merma de las ventas al exterior cuadruplicó a la registrada por el consumo interno (20% contra 5,3%).
El volumen exportado en octubre fue de 23.200 toneladas, lo cual es un 16,6% menor a septiembre y un 42,3% menos que igual mes del año anterior. “Algo peor ocurre cuando se mide en valor, el cual ascendió a 65,8 millones de dólares, 18,7% menos que septiembre próximo pasado y 46% menos que octubre de 2015”, indica el OCLA.
En los 10 primeros meses de 2016 las exportaciones alcanzaron las 247.000 toneladas, por un monto de U$S 655 millones FOB y un precio implícito promedio de U$S 2.644. “Esto guarismos representaron mermas del 9% en toneladas, 32% en dólares y 25% en precio, respecto de igual acumulado del año anterior (enero-octubre)”.
Por su parte el Observatorio indicó que “luego de un primer semestre con precios deprimidos (U$S 2.000 por tonelada en febrero y marzo), a partir de agosto el mercado se animó en forma notable”, hasta llegar a hoy a U$S 3.500.
Entre los factores se destacan “la crisis de precios y demanda mundial que impulsó a la UE a tomar medidas intervencionistas para reducir el exceso de oferta; fenómenos climáticos que limitaron el crecimiento estacional en el hemisferio Sur; y crecimiento de la demanda China”. Por estas razones, se afirma en este informe que “no parecería haber razones para que los precios bajen, por lo menos hasta llegar a la temporada de alta producción en el hemisferio Norte” (segundo semestre).
Por todo ello, el OCLA arriesga “una expectativa de precios del orden de los U$S 3.500 por tonelada de leche en polvo hasta la entrada del segundo semestre de 2017”.

CONCLUSIONES

Las consideraciones finales del primer informe del OCLA indicaron que “finaliza un año que contuvo una de las más profundas y prolongadas crisis de la lechería mundial debido a la caída de los precios internacionales y de la demanda, y que además se potenció en el plano interno por los problemas estructurales propios de la lechería Argentina, el aumento de costos y los efectos adversos del exceso de lluvias”.
Este año la caída estacional de la “hasta abril, el efecto de las inundaciones del segundo trimestre y la mejora de los precios internacionales”, hacen prever al OCLA “los precios del primer cuatrimestre de 2017 por encima de los $ 5 por litro (entre 30 a 34 centavos de dólar)”.
Las estimaciones para la industria no son alentadoras: “mantendrá sus problemas de resultados económicos negativos o a lo sumo neutros, con algunos casos puntuales muy complicados en lo financiero, tanto en el sector pyme como de las grandes empresas”.
En conclusión, “el año está terminando con una mejor situación y mayores expectativas para el 2017, lo cual constituye una oportunidad para abordar los problemas estructurales del sector en un clima constructivo, de debate profundo donde la objetividad del análisis, la confianza y la transparencia entre los actores, se constituyan en los pilares fundamentales”.

Te puede interesar

Te puede interesar