A rendir cuentas

Notas de Opinión 28 de diciembre Por
SE COMPLICA LA SITUACION JUDICIAL DE CRISTINA KIRCHNER
Cristina Fernández de Kirchner recibió su segundo procesamiento y es el que realmente importa, pues no sólo está abrumada por la cantidad de pruebas que acreditan el delito, sino que además el cargo de asociación ilícita es el que pueda llevarla detrás de las rejas. Algo que seguramente estará por verse bastante más adelante, cuando la causa judicial siga avanzando y cumpla con todas las instancias previstas. Pero el umbral principal ya fue traspuesto.
Esta vez, quien resolvió fue el juez Julián Ercolini -el mismo que había tenido en su juzgado esta denuncia hecha por Lilita Carrió en noviembre de 2008, y además había sido poco menos que un sobreseedor serial del matrimonio Kirchner por cuanta denuncia de enriquecimiento ilícito haya circulado por los despachos-, quien tras el larguísimo letargo pareció revivir estos últimos meses, aunque, en realidad los fogoneros fueron los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques, quienes hicieron un acopio tan voluminoso y una presentación tan prolija y sin resquicios, que mucho de su contenido fue utilizado en la fundamentación del procesamiento, no quedándole al juez otra alternativa que la adoptada.
El primer procesamiento lo había tenido la doctora Kirchner en mayo pasado por la causa del dólar futuro -que le significó al país una pérdida de casi 60.000 millones de pesos, de paso aprovechada también por algunos de los Ceos que hoy integran el gobierno macrista-, teniendo confirmación por parte de la Cámara en noviembre. De todos modos, aun cuando haya existido intencionalidad por parte de la entonces presidenta en generar una maniobra para comprometer seriamente la gestión de su sucesor en el cargo, la causa está revestida de un muy alto contenido político, ámbito en el cual suele moverse como pez en el agua.
Como habrá sido la cosa, que fue la misma Doctora la que una vez confirmado el procesamiento le reclamó al juez Claudio Bonadío la inmediatez de un juicio oral y público, y además, su televisación en directo. Pretendía, tener de tribuna a todo el país o gran parte del mismo -generando una expectativa difícil de dimensionar- para explayarse con su espléndida oratoria, anticipándose con una causa que seguramente le sería favorable, a esta de la asociación ilícita con la obra pública para saquear al Estado, de la cual será complicado al extremo poder escabullirse. Al menos por las puertas de la justicia, sin descartar otras alternativas, como invariablemente suelen aparecer, incluso sin que nadie se sorprenda demasiado.
Para tener una dimensión aunque sea algo aproximada del dinero que se está hablando, tengamos en cuenta que la firma brasileña Odebretch invirtió 700 millones de dólares para coimas en 23 países, mientras que aquí en la Argentina, según una auditoría de Vialidad nacional, Austral de Lázaro Báez recibió 1.000 millones de dólares de exceso. 
El embargo sobre la ex presidenta llega a los 10.000 millones de pesos, pero como ya se deshizo de la mayoría de sus bienes en previsión de esta avalancha judicial que se le venía encima, ahora el juez Ercolini deberá definir si embarga los dos hoteles en El Calafate y los demás bienes de la herencia de Néstor Kirchner, todo ya repartido entre la familia.
La victimización sigue siendo el recurso favorito de Cristina Kirchner, cuando lo apropiado para salir de todo este embrollo judicial sería que presente los elementos necesarios para refutar la pila de pruebas que la acusan. No tuvo mejor ocurrencia que salir al cruce con una ironía: ¿el juez procesará también al 54 por ciento que me votó? Como si los votos fueran un vía libre para cualquier cosa, incluso violar las leyes.
No está dicha la última palabra ni mucho menos, pero este procesamiento -casi como broma, dispuesto en vísperas del Día de los Inocentes- es realmente grave. Cristina está viviendo por estas horas su peor momento, pues parece llegada la hora de empezar a rendir cuentas.




 

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