El siglo quilmeño

Editorial 22 de diciembre Por
El 8 de agosto pasado Quilmes cumplió 100 años y los celebró a comienzos de diciembre.
El Club Argentino Quilmes, que tanto en lo deportivo como en lo social supo alcanzar un posicionamiento realmente relevante dentro del quehacer institucional de Rafaela, cumplió el pasado 8 de agosto su centenario de existencia, habiendo acumulado una historia realmente rica y provechosa, acompañando no sólo a la ciudad sino también a una barriada populosa en su desarrollo. Si bien la fecha referida fue la que efectivamente marcaron esos primeros 100 años de existencia, el festejo tuvo lugar cuatro meses después, durante la primera semana de diciembre, cuando la entidad "cervecera" que hoy tiene como presidente a Marcelo Levrino, reunió a gran parte de la familia quilmeña en el amplísimo salón "Elías David" -inaugurado en 1978-, nombre que recuerda a uno de los grandes impulsores de la institución, para festejar el aludido acontecimiento centenario, quedando de tal manera enmarcado dentro de esa destacada trayectoria de un club encaminado a recuperar aquellos momentos de mayor trascendencia.
Como suele ocurrir con las instituciones, van desarrollándose de acuerdo a las circunstancias que se presentan, algunas veces convertidas en obstáculos difíciles de sobrellevar, tal como fue la vida de Quilmes. Nacido el 8 de agosto de 1916 y siendo su primer presidente Juan Castorina, se instaló con la parte este de la zona urbana, entre los rieles de ambos ferrocarriles, logrando su sede social una expansión muy importante, al igual que su estadio deportivo "Agustín Giuliani" -inaugurado en 1981-, en el barrio Italia, habiendo sido quien fue distinguido al imponerse su nombre, otro de los grandes motores de la entidad en el tiempo que le tocó actuar. 
Los diversos avatares, obligaron a desprenderse de parte de la sede social, destinándose tales predios para emprendimientos inmobiliarios, que sin embargo permitieron consolidar el resto, aún con dificultades que están siendo superadas. De tal manera fue expresado durante la celebración, en la cual el presidente Levrino mostró una perspectiva muy optimista respecto al futuro, dando cuenta de un plan de obras e iniciativas deportivas que corresponden a la actual gestión.
Justamente esta transmisión de optimismo, llega en momentos en que se cierra un año realmente complicado desde lo institucional, ya que la entidad llegó a ser intervenida, luego de pasar por instancias muy difíciles, que ahora parecen haber quedado atrás. Si bien da la sensación de haberse llegado al punto más bajo de esos cien años, también ahora aparece una luz de esperanza mirando al futuro, clausurando un año en el cual se afianza el optimismo.
La historia quilmeña es realmente grande, incluyendo nombres que permanecen en el recuerdo, pudiéndose citar entre quienes fueron sus presidentes a Delfín Faraudello, el médico Alberto Galotti, Juan Bigi, los jueces Armando Mognaschi y Norberto Frenquelli, Carlos Nicola, Elías David, Juan Abraham y Pablo Bellezze, entre muchos otros, además de un listado integrado por los más recientes y también por Agustín Giuliani, directo testigo y protagonista de muchos de los grandes acontecimientos de la institución.
Fútbol y básquetbol en categorías mayores e infantiles, además de patín, bochas y boxeo son sus más exponenciales actividades deportivas, registrando en su historial logros realmente significativos, habiendo sido uno de los exponentes más destacados dentro del fútbol de esta ciudad y llegando a tener un relieve singular con algunas de sus figuras más representativas, pudiéndose citar a un verdadero ícono como Américo Maina, legendario guardavallas, aunque sin olvidar a otros como Danilo y Coco Carelli, Giulioni, Carenzo, Santiago, Barbagallo, Salerni y tantos más que surgieron de la institución que tuvo como técnicos a Poli Ferreyra y el recientemente desaparecido Reynaldo Volken.
Sin embargo, lo que realmente trascendió a la propia entidad, fueron sus famosos bailes de carnaval, con la novedad de valiosos premios entre los que se contaban automóviles, además de los reiterados sorteos de su conocida rifa y la presentación de espectáculos de primera línea, con las figuras de cada momento.
Quilmes tuvo el año de su centenario, que es también el de un nuevo despegue.

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