Los triple ni

Editorial 19 de diciembre Por
Además de ni trabajan ni estudian, también agregaron ni buscan empleo.
Los triple "ni"
La Argentina es uno de los países del mundo donde los jóvenes peor la pasan en el ámbito laboral, pues el desempleo de quienes se encuentran en la franja etaria de 18 a 24 años es del 18,9%, siendo el más alto de la región sudamericana donde el promedio es de 16,8%, mientras que en el mundo entero ese mismo promedio es de 13,1%, en todos los casos según datos de la Organización Mundial del Trabajo.
Pero además, siempre enfocando sobre esa categoría de jóvenes, de cada 10 que trabajan, al menos 6 lo hacen con empleos informales o precarios. Toda esta complicada situación que afrontan los jóvenes, que se extiende también a otros campos, como el educativo y social, han provocado una profunda crisis, con un millón de ubicados dentro de esa franja, a quienes se ha dado ahora en denominar como "los triple ni", pues se trata de jóvenes que ni trabajan, ni estudian, ni buscan empleo.  Hasta poco tiempo atrás estos jóvenes eran identificados como "los ni-ni" pues no estudiaban ni trabajaban, sumando 1.086.000 siempre según datos de la OIT, pero ahora esa misma organización internacional añade un tercer "ni", pues además de no trabajar ni estudiar, tampoco están a la búsqueda de un empleo, sumando ellos 765.000 individuos.
 De acuerdo con el estudio de la organización internacional del trabajo, en nuestro país hay 4,4 millones de jóvenes entre 18 y 24 años, de los cuales el 24,6% no trabaja ni estudia, totalizando esa cifra de 1.086.000, pero además hay otros 765.000 que le agregan esta tercera alternativa, la de no buscar trabajo, completándose de tal manera la categoría de los tres ni. Ellos están divididos en 589.000 mujeres y 176.000 varones, apuntándose de manera central al sistema educativo, ya que sienten que no se encuentran debidamente preparados para las exigencias que tiene actualmente el mercado laboral.
 Aunque también se alude al desajuste que existe entre lo que ofrece la escuela y lo que reclama el mercado laboral, pese a las iniciativas legislativas impulsadas en los últimos años para tratar de alcanzar un mayor vínculo, objetivo que claramente no fue conseguido.
En cuanto a las mujeres se hace especial hincapié en los sectores vulnerables de los que provienen, en los que el embarazo adolescente está en onda creciente, opuesto a lo que sucede en la mayoría de países del mundo. "Empleo joven e informalidad en Argentina" es el título del trabajo recientemente divulgado, el cual estuvo sustentado en datos no sólo de la OIT sino también de otros organismos internacionales, como así también el aporte de organismos nacionales y privados. Una de las conclusiones más categóricas  es que "el problema de los triple ni es en gran medida educativo, en especial, por carecer estos jóvenes de las herramientas necesarias para insertarse en el mercado laboral.
Como forma de revertir la situación de esta categoría de jóvenes, con muy poco o sin futuro tal como se los califica, se propone una serie de medidas, entre ellas la promoción de más "prácticas profesionalizantes" en la escuela secundaria, además de incentivar por ley el "primer empleo", junto a la profesionalización de los servicios públicos de empleo, debiéndose avanzar en forma integral. Es por estas razones que la escuela secundaria se ubica en el centro del debate, no sólo por el elevado nivel de deserción -surgiendo el primer "ni" que luego precipita a los demás-, enfatizándose en la urgencia de mejorar la calidad de los sistemas de aprendizaje, aunque además se debe insistir en los contenidos y enfoques más directos hacia los requerimientos de las empresas.
El mercado laboral tampoco aparece con respuestas claras, ya que nada menos que el 60% de los jóvenes tienen empleo precario o informal, siendo la Argentina el país con mayor nivel de desempleo de los más jóvenes, llegando al 18,9%. Sin dudas, un aspecto que expone claramente la situación laboral para este sector, fuertemente comprometida, y como queda visto, con serias dificultades para hallarle una solución consistente.
Las perspectivas no son para nada halagüeñas, apareciendo como uno de los conflictos por resolver en los próximos años. 

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