El pasado tiene actualidad

Locales 15/12/2016 Por
Una nueva reflexión de la Agrupación Agua y Futuro de Rafaela en torno a la obra del acueducto, pendiente según pasan los años.
Nueve años atrás se anunciaba oficialmente a la ciudadanía rafaelina que sus necesidades de agua potable serían satisfechas en el corto plazo. De aquella solemne manifestación ha quedado el testimonio gráfico que lo acredita. A página entera y tipografía en línea se lee el siguiente texto: “Agua para los Rafaelinos”, y en orden sucesivo, “18 de julio de 2007. Un día histórico para la ciudad. Un paso importante en la concreción de un sueño. 20 de septiembre de 2007. Apertura de sobres de la obra Acueducto Norte que abastecerá de agua potable a Rafaela y el Centro Norte de la Provincia”. 
Intercalado en el texto un registro fotográfico muestra el momento en que el gobernador de la Provincia, Ing. Jorge Obeid, firma en nuestra ciudad el decreto que aprueba el estatuto de la Empresa Santafesina de Grandes Acueductos Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria (ESGA SAPEM). Creada a fines del 2006, tendría a su cargo la materialización de las obras previstas en el programa, así como operar, explotar y conservar lo realizado “en calidad de prestataria del servicio de captación, tratamiento y transporte”.
Es del caso señalar que el entonces intendente municipal, Omar Perotti, y el senador Alcides Calvo, fueron testigos de la ceremonia que tuvo lugar en el Salón Verde de la Municipalidad.
Al pie de la página en cuestión consta lo siguiente: “La Municipalidad de Rafaela gestionó haciendo suyo el anhelo de instituciones y personas de la ciudad que durante años comprometieron su esfuerzo gestionando esta obra estratégica para Rafaela y la Región. Por eso agradecemos al Gobernador de la Provincia Ing Jorge Obeid por la férrea decisión de llevarla adelante”.
La publicación en la prensa local a la que acudimos data del lunes 23 de julio de 2007.

UN ASUNTO POLITICO
Agua y Futuro no descarta que lo que antecede sea desestimado y visto como panfleto tendencioso, guiado por mezquino objetivo político. No nos preocupa esa posibilidad, pero no negamos el contenido político. Es más, no vacilamos en sostener que la cuestión del agua potable, y en paralelo, del saneamiento, demandan, sustancialmente, decisiones políticas sostenidas en el tiempo como políticas de Estado que, por el alto valor social implícito, deben ser inmunes al bastardeo político y el aprovechamiento especulativo. En particular, de fines electoralistas.
Dicho esto, conviene recordar que la referida apertura de sobres prevista en julio para el 20 de septiembre fue postergada luego hasta el 9 de octubre y seguidamente llevada al 26 del mismo mes. Todo esto ocurría en el marco abierto por el cambio de gobierno en la Provincia, producido el 11 de diciembre de 2007, como consecuencia del pronunciamiento electoral del 2 de septiembre que impuso al socialista Hermes Binner como nuevo gobernador de Santa Fe. Por efecto de ello, el paquete de los acueductos proyectados llegó a manos del flamante mandatario. Lo acontecido posteriormente es conocido: fracaso de lo proyectado y profundización del estado deficitario de la prestación, panorama que los nuevos gobernantes provinciales no modificaron.
En suma, nada de alta política ni de compromisos respetados para con una ciudadanía condenada a ser defraudada, mera espectadora de festines dilapidadores, de cuyos costos tuvo que hacerse cargo, como viene ocurriendo desde hace décadas.

LA IMPREVISION
EN EL CENTRO
A modo de cierre es pertinente detenerse en un detalle no menor en los antecedentes del caso en consideración. Al momento de la inauguración y puesta en servicio del acueducto (1981), su aporte al sistema se relativizaba a un futuro no lejano, no obstante la importancia de la contribución, de alcance ya limitado si se tomaba en cuenta el ritmo de crecimiento de la ciudad y el consecuentemente previsible aumento de la demanda. En tal sentido, en el primer proyecto, de 1998, los habitantes de Rafaela sumaban, ese año, 76.534 personas, número que, según la proyección, se elevaría a 103.352 en 2027. En cuanto a la segunda previsión, contenida en el proyecto de la Universidad de Buenos Aires, las cifras eran estas: año 2010, 97.053 hab., 2020, 116.592; 2030, 138.694; 2040, 163.373. 
Estos datos y la realidad de la expansión aconsejaban acciones prácticas y políticas realistas de parte de la autoridad local, en consonancia con lo que era, visto con honradez de miras, un horizonte fácilmente deducible de las evidencias y manifiesto en la actualidad con toda crudeza.
Ocurrió lo contrario, como es patente. Asumir la realidad sin reservas obligará a informar a la población, poniendo en claro sin tapujos la verdad de la situación y el límite a que se ha llegado; y con él, la dura perspectiva abierta. Es de tener en cuenta que, en el mejor de los casos, restarían dos años por recorrer hasta la culminación de la obra del acueducto. Sólo un tramo del ambicioso proyecto que quedó en el dibujo y en la insustancial cháchara de los años perdidos. Rafaela sabe de ello, y es deber de quienes la representan ponerse a la altura de las circunstancias y del rol que desempeñan, respecto de lo que les fuera confiado. Que no es poco.

 

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