La problemática del "bullying" analizada en profundidad

Locales 29/11/2016
Dialogamos con la Psicóloga Silvana Best respecto de uno de los males sociales de nuestro tiempo. La dinámica del acosador, las redes sociales, consecuencias de un fenómeno que nos preocupa a todos.
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FOTO ARCHIVO BULLYING. Si no se detecta a tiempo puede ocasionar actos de violencia física.
Por Gonzalo Rodríguez (Redacción LA OPINION). -Semanas atrás comenzamos a analizar el fenómeno “bullying” en nuestra ciudad, situación que tiene un 31% de prevalencia según lo informado por los investigadores. La psicóloga Silvana Best, quien trabaja al frente de un equipo de profesionales en la construcción de un estudio específico basado en datos recabados en nuestras escuelas, dio detalles sobre los detalles y los alcances que se evidencian en nuestra comunidad, a la que no le es ajena esta problemática de acoso.
Retomamos la charla con Silvana, con quien en primer término abordamos los casos de agresiones a través de las nuevas tecnologías: “Día a día se incrementan las situaciones en las que tanto niños como adolescentes, que tienen un alto acceso a la informática, sufren este problema. Esto impacta a través de los vínculos que tienen en la web, fundamentalmente en las redes sociales, ocupan el mayor espacio dentro del escenario en el que hablamos de conductas agresivas. Incluimos tanto el posteo de imágenes o de textos que puedan resultar ridiculizantes o embarazosos. También tenemos la suplantación de identidad. Esto es común en los chicos cuando empiezan a compartir juegos on line, se revelan la contraseña o dejan abierto algún programa y otro accede a su contraseña, entonces el otro lo suplanta, se hace pasar “por” y ejecuta ciertas acciones, a veces agresivas. También es frecuente la exclusión on line, sacar de una conversación a alguien en chats o en juegos.”

-¿Silvana, cómo se puede detectar y ayudar como padres a los niños que pueden ser acosadores?
-Si tenemos como papás la presunción de que nuestro hijo puede estar asumiendo una posición de maltratar a un compañero o compañero sea en la escuela o cualquier otro espacio, volvemos a las mismas herramientas de las que habíamos hablado en la anterior entrevista, en la que tratábamos de detectar una situación de bullying contra nuestros hijos. Es común que desde la escuela nos adviertan que algo de esto puede estar pasando. Debemos informarnos bien para que podamos repensar, revisar si es realmente una situación de acoso o si tiene que ver con desacuerdos que se dan dentro de la vida de los grupos.

-¿Cómo son las relaciones de los chicos que ejercen o sufren este acoso con los demás pares?
Antes se creía que los acosadores eran niños con problemas en el manejo de la agresión. Que eran niños inestables, de mal conducta, con problemas, que en el acoso mostraban una faceta más de estas dificultades sociales. Es al revés. Se ha ido detectando que los que cumplen el rol de acosadores en la dinámica de bullying son niños amables, comunes, como cualquier otro. En general son chicos que tienen un status social alto dentro del grupo. Esto significa que tienen muchos amigos, que logran la adhesión de sus pares, que hasta nos caen bien, simpáticos, un buen manejo del vínculo con el otro, confianza en sí mismos.

-¿Por qué se llega a esta situación?
-Tenemos que relevar si nuestros hijos tienen muchos amigos, lo vemos que ocupa un lugar de ser elegido, buscado por los otros niños, si ese liderazgo que nuestro hijo tiene se basa en actitudes positivas, que tendrían que ver con la solidaridad, el cuidado, con el dar una mano, con el respeto hacia las diferencias. O al revés. Porque el acosador generalmente inicia las dinámicas de bullying porque quiere reforzar su status social dentro del grupo. Si él ha percibido que con esto lo puede lograr, significa que en la cultura y en la normativa dentro de su grupo esto no va a ser inmediatamente sancionado, entonces avanza. Si el efecto que tiene es el aliento de parte de sus pares, las apuestas se van redoblando. A veces esto comienza de una forma inconsciente, buscando congraciarse. Como no se da cuenta, empieza a creer que esto es correcto.

-¿Qué pasa si esto no se revierte a tiempo?
-Tiene consecuencias en lo que es el desarrollo moral, se vuelven personas desafectivizadas, con dificultad para empatizar con el que sufre, para ponerse en lugar del otro y acostumbradas a que esta es la modalidad de relación. Donde predomina el maltrato, la agresión y la violencia y pueden culminar siendo, ya adultos, violentos, es decir que pasen a la instancia de la violencia física.

-¿Cómo actúan las escuelas? ¿Todos se involucran?
-Varía de escuela en escuela. Yo creo, por lo que he visto en la investigación sobre el ciclo básico de las escuelas de la ciudad, que hay cada vez más una sensibilidad creciente de los docentes. Todavía falta más formación, toda la investigación en Argentina es muy reciente. Pero hay sensibilidad y posibilidad de percibir que algo está pasando. Aquí no hay culpables, aquí no se sancionan cuando aparecen situaciones como estas ni a la víctima, que no es responsable de nada y no tiene que revisar nada personal, ni tampoco al acosador, que también es alguien que necesita de nuestra ayuda. No es para transformarlo en un delincuente, al revés. Necesita de nuestra ayuda como papás. Por eso es importante no sancionarlo a él, sino a sus actos.

-Sabemos que presentaron sus trabajos sobre esta problemática en el Congreso internacional de la UBA.

-Sí, estuvieron integrantes del equipo en ese evento científico muy grande, que convoca gran cantidad de gente y donde pudimos compartir sobre la investigación del estudio descriptivo del acoso escolar aquí en Rafaela y sobre otra más incipiente, un proyecto que estamos empezando a desarrollar justamente sobre la ciber agresión, para poder validar en Argentina una escala que han construido unos investigadores irlandeses, con quienes estamos trabajando en colaboración.

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