Extraña estadística

Editorial 24/11/2016
Datos oficiales que circularon recientemente dan cuenta de la baja de tasa de homicidios.

Datos registrados y tabulados por la Dirección Nacional de Información de Operaciones y Mapa del Delito, dan cuenta que en el primer semestre del presente 2016, en todo el país hubo un promedio de 7 asesinatos por día, constituyendo el fiel reflejo del nivel de violencia que se ha extendido hacia todos los rincones de la Argentina, siempre en aumento y posiblemente, consecuencia directa de la suba del consumo de drogas. Una década atrás, en el año 2006, el promedio de muertes por causas violentas -peleas, ajustes de cuentas, crímenes de género, asaltos, entre otras- arrojaba un promedio de 5 por día.
Aún con estos datos a mano, se ha difundido recientemente otra encuesta producida también en organismos oficiales, la cual da cuenta que también en este primer semestre hubo un 19% menos de crímenes en todo el país, con un total de 1.251 homicidios, contra 1.535 en el semestre inicial de 2015.
Estos datos ubican la tasa semestral de homicidios en 2,9 cada 100.000 habitantes, razón por la cual si esta tendencia se mantiene, es probable que al llegar a fin de año haya un descenso en el registro de 6,6 crímenes por cada 100.000 habitantes que hubo en 2015.
En la provincia de Buenos Aires, de acuerdo con estos registros, es donde hubo una disminución importante de homicidios en el orden del 21%, ya que en los primeros seis meses hubo 519 crímenes contra 656 de igual lapso del año pasado. Pero quien tuvo el descenso más pronunciado fue la ciudad de Buenos Aires, nada menos que del 39%, bajando a 64 los 105 homicidios que hubo el año anterior en ese mismo período.
Otros distritos en los que hubo disminuciones aún más significativas, aunque partiendo de cifras mucho más baja de episodios criminales, fue en Corrientes 72%, San Luis 55%, La Pampa 50%, Formosa y Entre Ríos 43%, y Córdoba 11%.
Si bien debe hacerse la salvedad que aún siendo estos datos oficiales -según la fuente que los difundió- dejan algunas dudas respecto a su veracidad, pues se especula que se podría estar ante alguna maniobra para describir una situación que no existe en realidad, con ciertas reminiscencias del "relato" del anterior gobierno, aunque en distinta magnitud. Y además, dejando en el aire algunos interrogantes, como por ejemplo si en la provincia de Buenos Aires en realidad bajaron los homicidios, cuáles fueron las razones para distribuir en ese territorio la mayor cantidad de efectivos de Gendarmería.
Se trata de algo exactamente opuesto a lo que sucede en nuestra provincia de Santa Fe, ya que aquí la cantidad de asesinatos subieron 2% y entonces se justifica en los hechos el envío de la Gendarmería, especialmente cubriendo las ciudades de Rosario y Santa Fe, que son las más violentas y sacudidas por la droga, aunque también se destinaron efectivos en Rafaela, quienes están patrullando los barrios más comprometidos, tanto por la droga como la inseguridad. Debe recordar, en tal sentido, los fuertes reclamos con marchas masivas que hubo en las dos principales ciudades, bajo las consignas "Rosario sangra" y "Santa Fe sangra".
No deja de llamar la atención los datos bonaerenses, pues allí prácticamente en forma diaria ocurren asaltos seguidos de muertes, centralizando la expectativa de todo el país, pero sin embargo se remarca que el promedio de hechos violentos está en descenso, aunque por el contrario se destina la mayor fuerza federal para el patrullaje, inicialmente con nada menos que 6.000 efectivos de Gendarmería.
La percepción que tiene la gente es absolutamente diferente que estas estadísticas que se dejan trascender, y que en definitiva son atentatorias contra la credibilidad, pues lo que en definitiva queda, cada vez que se produce alguno de esos episodios de extrema violencia, es que otra vez se está intentando hacer una especie de juego como hizo el anterior gobierno kirchnerista con aquello de la "sensación" que era la inseguridad, cuando en realidad se trataba de un fenómeno en enorme expansión, por el cual no se hizo absolutamente nada, o muy poco, para contenerlo, optándose por el ocultamiento, como en tantas otras cuestiones.

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