La inflación modificó los hábitos de consumidores

Suplemento Economía 20/11/2016
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Los casi diez años de alta inflación modificaron hábitos de consumo y los supermercados perdieron terreno, al pasar de controlar el 50% de las ventas de alimentos, bebidas y artículos de consumo masivo en 2001, a sólo el 33% ahora. 
Ya casi siete de cada diez consumidores no van al súper o hipermercado para realizar una gran compra mensual, sino que optan por autoservicios chinos o almacenes de barrios, lugares a los que van hasta dos veces por día para realizar compras puntuales que satisfagan una necesidad del momento.
Esta situación y la falta de una estrategia que revierta la situación genera nervios en las grandes cadenas de supermercados, según coincidieron empresarios del sector en la tercera edición de las Jornadas de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), que se llevaron a cabo miércoles y jueves en La Rural.
Allí disertó Osvaldo del Río, experto en consumo y director de la consultora Scentia, quien opinó en diálogo con NA que al supermercadismo le falta una estrategia común que le devuelva la confianza a los consumidores y ellos vuelven masivamente a su góndolas.
Del Río apuntó que una de las causas para el cambio de hábitos fue la pérdida de poder de compra de los consumidores, en una economía en la que el 68,4% de los trabajadores gana menos de 15.000 pesos mensuales y la inflación sigue en torno al 40 por ciento anual.
Para esa inmensa parte de la pirámide social, los grandes supermercado son una opción pero las posibilidades reales de compra hacen que las compras sean más puntuales y en comercios de cercanía, como autoservicios chinos o almacenes tradicionales de barrio.
El 50% de los tickets de los negocios de cercanía son "monocompras", es decir, adquisiciones de uno o dos productos por vez, dado que los consumidores apuntan a satisfacer necesidades puntuales y así realizan un control más estricto sobre su gasto día a día.
Otro factor que llevó a los supermercados a perder porción de mercado en los últimos 15 años fue que los clientes les perdieron confianza y ahora están convencidos que los autoservicios y almacenes de barrio son más baratos, cuando según Del Río no es así.
Según un relevamiento de precios de 73 categorías de productos en unos 30 millones de tickets, los retails son un 11,4 por ciento más baratos que sus competidores, sin tener en cuenta aún los descuentos bancarios o promociones por comunidades, indica un estudio de Scentia.
"Cuando hay inflación es muy difícil saber quien es mas caro y quien es mas barato", expresó Del Río y explicó que los autoservicios chinos han convencido a los consumidores de que son más económicos ofreciendo algunos productos a valores inferiores, pero en el total de una compra el ticket es más alto.

¿CREEN LOS CONSUMIDORES EN
LAS OFERTAS Y PROMOCIONES?
El 67% de los consumidores consultados descree de las ofertas y consideran que días antes de ponerlas en góndola, los súper e hipermercados inflan los precios para luego mostrar que los han rebajado. 
El 46% de los consultados afirmó que las ofertas y promociones son positivas para ahorrar; el 26% indicó que son confusas; y el 29% asegura directamente que no son convenientes.
"Es muy difícil revertir esa percepción", dijo Del Río y estimó que la solución pasaría por una señalización más apropiada y evidente para captar la atención de los clientes, en un mercado en el que los locales chinos ofrecen competitividad dado que han crecido fuertemente en los últimos años.
Por ejemplo, el 79% considera que los mayoristas tienen precios buenos y el 21% dice que son muy buenos y el 65% afirma que los súper e hipermercados tienen precios malos, cuando en realidad estos últimos son hasta un 3% más baratos que los primeros y un 12% que los segundos.
Del Río estimó que recién cuando la economía se estabilice y la inflación baje a niveles similares a los de países de la región, se podrá despejar el camino para que los supermercados vuelvan a acaparar una mayor cuota de mercado.
"Recién ahí las cadenas podrán recuperar algo de lo que perdieron. En economías estables de largo plazo de Europa, los Estados Unidos y otras regiones del mundo, las cadenas concentran el 60% o 70% de las ventas", indicó.

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