Declaró hermano del procesado y tildó a la relación de “cariñosa”

Policiales 10 de noviembre Por
TERCERA JORNADA DEL JUICIO ORAL POR LA MUERTE DE MICAELA BORDINO
FOTO LA OPINION JUECES. Ante posturas tan opuestas entre Defensa y Acusación, deberán discernir cuidadosamente su sentencia.
FOTO LA OPINION JUECES. Ante posturas tan opuestas entre Defensa y Acusación, deberán discernir cuidadosamente su sentencia.
Luego de la declaración de cuatro testigos aportados por la parte acusatoria en la primera jornada, más otros diez en la jornada del martes, se sumaron ayer otros nuevos siete testigos a las rondas de declaraciones testimoniales en el juicio oral que pretende llegar a la verdad sobre las causas de la muerte de la joven Micaela Soledad Bordino de 24 años al momento de su muerte, el 1 de febrero de 2015.
Así, de los 49 testigos aportados por la Fiscalía al proceso, ya son 21 los que desfilaron ante el jurado en la sala 3 de la Oficina de Gestión Judicial en los Tribunales de Rafaela. El proceso oral y público tuvo como fecha de inicio el 7 de noviembre y las audiencias culminarán el día 22 del corriente, antes de la sentencia. Los jueces que componen el jurado son los Dres. Alejandro Mognaschi, Osvaldo Carlos y José Luis Garcia Troiano.
Conviene destacar que de las siete personas que declararon en la víspera, sobresale nítidamente por su relevancia, la declaración de un hermano del imputado, Héctor Eduardo Díaz, de 31 años, de profesión policía y domiciliado en Rosario; quien tres veces se quebró en llanto al recordar a su cuñada, a su hermano y a la familia que ambos llevaban adelante con sus hijos; exonerando de culpa y cargo a su hermano a quien se refirió como “amable y cariñoso” en la relación que la pareja mantenía.

HERMANO
DEL IMPUTADO
Así, el uniformado de la Unidad Regional II con asiento en Rosario y hermano del procesado, Héctor Eduardo Díaz, de 31 años, dio su versión de los hechos, ofreciendo toda clase de detalles a las preguntas de la Defensa -Dres. Raúl Domenella y Pablo Mosconi-, ya que la Acusación -representada por los fiscales Angela Capitanio y Guillermo Loyola- retiró de su lista el ofrecimiento de este testimonio, que en principio era compartido.
“Tengo interés en que se sepa la verdad”, dijo el policía Díaz antes de comenzar el interrogatorio.
Preguntado -siempre por la Defensa- acerca de cómo se enteró del suceso, respondió que, “estaba en mi domicilio, franco de servicio. Así, recibí un llamado de mi hermana diciéndome que un hecho terrible había ocurrido en mi casa [por la vivienda de calle Zanetti 95]. Cuando me atendió mi hermano [por el imputado] me dijo que a su esposa se le había escapado un disparo y me pidió si podía apresurar el servicio del 911 y de ambulancias.
“En ese momento me quedé 'tildado' y mi hermano me informó que ella [por Micaela] tenía un tiro en la cabeza. Le dije que iba a viajar a Rafaela lo más rápido posible -yo estaba en Rosario-”.
En este punto conviene recordar que la muerte de la mujer de 24 años ocurrió alrededor de las 11 de la mañana. “[El llamado] -dijo el testigo- fue entre las 11:15 y las 11:30. A las 12:15 mi hermano me informó que personal policial lo llevaba a la Seccional sin saber por qué”.
Viene aquí una de las presuntas irregularidades esbozadas sobre el procedimiento policial: “Cuando llegué a la casa -siguió Héctor Díaz- no había nadie y quería ingresar, entonces una vecina de nombre Raquel me dio las llaves del domicilio y vi las manchas de sangre en la habitación”.
Poco más tarde el defensor Pablo Mosconi le repreguntaría: “- ¿Ud. le daría las llaves a un vecino?”, y respondió: “yo nunca le daría una copia de las llaves de mi casa a un vecino. No es común. Me resulta extraño”. Es que a las 15:00 -cuatro horas aproximadamente después de la muerte de Micaela- la policía le entregó las llaves a un vecino diciendo que las pericias ya se habían hecho, se dijo en la audiencia.
Volviendo al relato sobre esas horas dramáticas, Díaz señaló: “Fui a la Comisaría 1ª para saber cuáles eran los pasos a seguir. El subjefe me dio acceso a hablar con mi hermano -que no estaba incomunicado- y lo encontré en un estado de angustia por lo que traté de tranquilizarlo. Cuando salí de la comisaría me informaron que a mi cuñada y a mi hermano les encontraron pólvora en las manos”.
Al regresar a la escena de los hechos, Héctor Díaz relató que, “había mucha sangre en la habitación y las mascotas se paseaban por allí. Entonces decidí lavar el piso y los otros lugares con lavandina y perfumina”
Este punto cobra relevancia al momento de realizarse la pericia de Luminol. Este examen hace que los lugares donde hubo sangre cobren fluorescencia. La bioquímica forense, Patricia Fazzola, explicó en su testimonio de la víspera que “el hermano del imputado comentó que había limpiado el piso con Hecho en el balde. La prueba de luminol tiene falsos positivos con el bronce, si hay humedad, y con la lavandina”, justamente. “Todos los productos que se usan para limpiar pueden dar un falso positivo”, dijo.
Volviendo al relato, Héctor Eduardo Díaz agregó que, “después de haber pasado las horas pregunté a la PDI cuál era la situación legal de mi hermano, y me respondieron que el fiscal iba a determinar los pasos a seguir […] Mi cuñada falleció a la medianoche y él no pudo estar en el momento de su partida. Cuando se enteró entró en una crisis nerviosa”, sostuvo.

TESTIGOS
Los otros testigos que declararon en la víspera fueron Estefanía Orellano (28), radiooperadora en el 107, quien atendió el llamado de urgencia. Magdalena Gamboa (49), vecina de Micaela y Jonatan. Joana Gamboa (25), también vecina. Patricia Fazzola (42), bioquímica en el laboratorio de Policía Científica, a cargo de la pericia de Luminol. Juan Marcelo Farías (42) y Gabriela Albornoz Sosa (41), también vecinos del matrimonio.

CONCLUSION
Al finalizar la tercera jornada del juicio oral, las posturas entre la versión de Héctor Eduardo Díaz y el Ministerio Público de la Acusación muestra un contraste más acentuado que nunca. Es blanco contra negro, sin zonas grises.
Hoy es difícil vislumbrar cuál es la zona clara, la verdad de los hechos; y para muestra basta un botón: “- Micaela padecía sometimiento por parte de su esposo”; “era víctima de golpes y maltratos por parte de Jonatan D., de quien incluso en muchas oportunidades se había querido separar”, dijo la fiscal Angela Capitanio en la primera jornada durante el alegato de apertura.
“Se trataban siempre muy cariñosamente. Ella era muy atenta con él”; “Viajaban, tenían muchos amigos. En facebook ella siempre hacía manifestaciones de amor hacia mi hermano”, dijo ayer el hermano del imputado.
Con el correr de los días y desde otra perspectiva, seguramente se comenzarán a ver los hechos con mayor nitidez.

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