“Los chicos crecen”

Sociales 01/07/2015
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JOSEFINA ZEHNDER. Fue invitada por una universidad de EE.UU. a proseguir allí su estudio superior.
Los chicos crecen es el título de una obra de teatro de carácter costumbrista del dramaturgo argentino Camilo Darthés, que representó aquí en Rafaela el elenco estable de lo que en aquella época de mil novecientos cuarenta y tanto era el Centro Ciudad de Rafaela, actual Centro Cultural Municipal en la calle Pueyrredón. Me vino a la memoria este título para colocarlo como cabecera en esta entrevista que tuve oportunidad de hacerle a Josefina Zehnder, una chica que conocí años atrás como la nena menor de Gabriela y Rodolfo, ahora convertida en una muchacha de trato amable, sencilla y modesta en el comentario de los méritos que ha logrado. Josefina al finalizar su estudio secundario fue invitada por una universidad de EE.UU. a proseguir allí su estudio superior, y la práctica del tenis, deporte que ella desarrolla desde que tenía 5 años de edad. Esa invitación efectuada por la Southwest Baptist University tuvo un escollo que sortear que fueron los exámenes a rendir y aprobar para ser finalmente incorporada como estudiante. El primer examen únicamente para extranjeros consistió en Lectura, Escritura, Conversación y Comprensión del idioma inglés, con una duración de 4 horas. Josefina lo recuerda y manifiesta con alegría el cansancio que le produjo el haberlo aprobado. Luego el segundo examen para extranjeros y norteamericanos se basó exclusivamente en Lengua y Matemática. Aprobada también esta segunda instancia, Josefina eligió Educación Física como carrera a seguir, la que consta de 4 años de estudio. Mientras conversábamos Josefina mencionó que no tuvo que cambiar de ciudadanía, que mantiene la ciudadanía argentina y que no esperaba para nada tener que irse a estudiar y continuar la práctica intensiva del tenis en el exterior del país. Lo pensó mucho, lo conversó en familia y con los docentes que tuvo en su secundario, y la decisión de emprender este camino lejos de casa la tomó finalmente porque entiende que en Estados Unidos y mejor aún en Europa se facilita más la práctica del tenis femenino que en América Latina, se abren más puertas y se puede acceder a una participación más continua en torneos y competencias. No obstante cuando hablamos de qué piensa con respecto al futuro, con su expresión siempre meditada y precisa me manifestó que su aspiración es finalizar la carrera universitaria y luego seguir la práctica intensiva del tenis en el lugar que el destino le designe. Mientras tanto reside en el campus universitario de la Southwest Baptist University que está ubicada en el Estado de Misuri, USA, asistiendo por la mañana a clase y por la tarde a la práctica de tenis. Le pregunté si el hecho de estar viviendo en los EE.UU. le había facilitado la posibilidad de ver jugar a alguna de las estrellas de ese deporte en ese país del norte. Josefina me respondió que esas posibilidades las podrá alcanzar con el tiempo. Por ahora está demasiado ocupada en las tareas universitarias, y dijo algo que me llamó la atención y me reveló la madurez que fluye en su persona de apenas 19 años de edad, dijo que hay que crecer despacio, para crecer bien. Por ahora está dedicada a pleno al estudio y la práctica del deporte que le apasiona, los viajes son largos, costosos y por ahora Josefina prioriza el trabajo, el esfuerzo y la dedicación a cualquier actividad que disperse su voluntad de alcanzar el objetivo que se ha fijado. Mencionamos que otros jóvenes rafaelinos también tuvieron la oportunidad de continuar un deporte fuera de nuestro país, y surgió en la conversación el nombre de Melisa Gretter por ejemplo, la notable basquetbolista rafaelina, quien a los 7 años se hizo conocer como destacada jugadora y prontamente muy joven integró la Selección Nacional. En la actualidad Melisa, por ahora, está jugando en España. Josefina tuvo una reflexión final relacionada con la vocación. Dijo que aquellos chicos que tengan un talento, una vocación no solamente relacionada con el deporte, sino en cualquier terreno de la vida, no duden que es posible alcanzar el objetivo elegido. Cuesta, hay un margen de sacrificio, es necesario no desfallecer por el esfuerzo, pero es posible. Cuando me iba, se acordó casi al pasar que había recibido dos distinciones, una a la Principiante del Año otorgada por la Asociación Intercolegial de Tenis, y la segunda distinción a la Mejor Estudiante de 1º Año en la Universidad. Con estas últimas palabras de Josefina dichas como no queriendo dar a esto demasiada importancia me despedí de esta hermosa chica rafaelina pensando en su postura reflexiva frente a la vida y su humilde manera de reconocer que ella algo puede llegar a ser en lo que eligió, pero que le demandará un gran esfuerzo, y allí reside la satisfacción de lograrlo. Ahora entiendo mejor lo que me quiso decir su abuelo René cuando una vez, hace mucho me contó que tenía una nieta que a lo mejor podía llegar a ser una buena tenista.

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