No nos tomen como ejemplo de cupo

Información General 15/10/2016
SENSACIONES Y SENTIMIENTOS
Algunas personas destacadas, como acto de humildad, dicen que no los tomen como ejemplo de nada porque sólo son seres humanos y por lo tanto, imperfectos. Los autores de esta sección vamos a ser más modestos todavía, y pedir que en estos días de un debate político específico, no nos consideren como de avanzada diciendo que nosotros estábamos estimulando con nuestra composición el “cupo femenino” al darle a una mujer el 50 % de la autoría.
Ironías aparte, es necesario decir que en la selección que hicimos del otro componente nadie tuvo en cuenta como factor determinante para trabajar en conjunto la pertenencia a un determinado sexo, ni tampoco le tomó examen de capacidad para evaluar si el otro estaba a nivel. Como en todo proyecto plural la elección de la otra parte fue un acto espontáneo por pertenecer los dos al mismo sector de interés cultural (lectura-escritura) basados en un mutuo conocimiento y respeto de la actividad del restante. En otras palabras, fue por afinidad de intereses en lo creativo, dentro de un marco general de importante cantidad de mujeres en la actividad artística en todas sus especialidades; en algunas, superando en mucho la cantidad de hombres.
Es habitual, en el panorama que se percibe a diario, enterarse de exposiciones de fotografía y de pintura, escultura, teatro, publicación de libros en todos los géneros, y, entre otras, la creación de artesanías. Todo, contando siempre con la presencia de la mujer como protagonista, hecho que desde hace muchos años se percibe como algo natural.
Ninguna de ellas necesitó reclamar en su momento un cupo para integrarse a la vida activa de la producción, en lo artístico o en lo empresario. Bastó que mostraran su voluntad de hacer y su capacitación.
En la práctica política se dio, y curiosamente se lo consideró “conquista” de la mujer, un cupo para integrar listas de candidatos en los partidos; pero en realidad esa aceptación no es un acto generoso sino un límite, porque no podrán ingresar a ese “Parnaso” más mujeres que la cantidad permitida.
La mujer ya está muy integrada a la actividad social, política, empresarial en el mundo. En Argentina, abundan los ejemplos en los tres poderes del Estado y en cargos de máxima importancia en las decisiones, no es novedad de ninguna manera.
Ellas no necesitan cupos. Tampoco deberían necesitarlo los hombres si habría sido a la inversa la distribución de funciones clave en la historia universal y las mujeres hubieran ejercido la hegemonía. Nadie necesita cupos para desarrollarse en lo que más le gusta: sólo voluntad de hacer.
La palabra necesaria es integrar.
Cada persona, cada sector, cada grupo, tienen la necesaria libertad para trabajar para concretar sus ideas y sin el problema social que implica que su mensaje se imponga por la fuerza. Esto, a veces genera el rechazo porque sí de los otros grupos, antes de tomar conocimiento de los detalles.
Crear un cupo por ley destruye la lógica de las decisiones, crea un sector diferenciado que no aceptará nunca lo que vaya en contra de los objetivos que motivaron su “derecho”. Por lo demás, está habilitando a que cualquiera, sólo por representar algo, solicite también un cupo. Esta tendencia a aislarse en un espacio propio llevará a una pugna entre grupos para conseguir más cantidad de personas en los debates con ideas prefijadas y la intención permanente del no a lo que las diferencie.
Cada persona es la base de la sociedad, la célula de opinión que hace a la diversidad real del pensamiento. Los cupos, más que a unir, tienden a disgregar indefinidamente. Es peligroso para las sociedades que padecen (o están por) el mal del pensamiento dirigido por otros.

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