En medio de la tormenta

Deportes 15/10/2016
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FOTO ARCHIVO GUILLERMO COPPOLA. Se refirió al presente del seleccionado nacional.
Desde la salida de Gerardo Martino que venimos alertando de los enormes riesgos que se presentarían a corto plazo en el campamento de Ezeiza; lo inoportuna de su inducida renuncia y la severa crisis de conducción y liderazgo en la AFA, se convirtieron en agravantes de esa dimisión que obligaba a reflejos de una autoridad de la que se carecía y la intuición que guía en los conflictos para que la anarquía no se convierta en una cruda realidad.
La elección de Edgardo Bauza para la sucesión, fue un acto emergente de aquellas controversias y si bien el actual entrenador de la selección mayor, se posicionó entre otros para el cargo, su elección no conlleva un respaldo contenedor y su crédito ya no se puede medir en términos de proyecto sino de resultados coyunturales.
En cualquier tipo de prospecto, está contraindicado tal procedimiento de modificar los criterios de elecciones de quienes conducen en la alta competencia en plena temporada; esto es imputable a la desidia que tiene una relación filia con la irresponsabilidad. Frente a la mediática pulseada que se ofrecía desde calle Viamonte por el manejo del poder central, se omitió ponerle énfasis a las señales preocupantes que llegaban desde toda la estructura del plantel y cuerpo técnico albiceleste y cuando todo estalló después de la final ante los chilenos en Estados Unidos, ese germen enfermó el último organismo saludable que presentaba el fútbol argentino.
Esta digresión que ya recorrimos en otros editoriales, sigue teniendo tal actualidad, que desprenderla sería un grave error de análisis para entender el porqué se prolonga ese panorama que ahora además, se trasladó a los resultados deportivos haciéndolo todo más visible.
La renuncia de Messi, la salida de Martino, el papelón en los Juegos Olímpicos, la aparición de Armando Pérez a cargo de la comisión normalizadora de AFA y la presentación como técnico del Patón Bauza, componen una situación más cercana al dislate que a una estrategia de reconstrucción.
No hay bases profundas para abocarse a esa tarea; frente a los hechos irreversibles sólo resta esperar que la providencia de una mano y que un tal Lionel Messi no revise aquella postura de alejarse del selección hastiado de pertenecer en este caso, a un mundo anacrónico afectado por egoísmos y regido por la letra chica.

CORDOBA, UN CABILDO ABIERTO
Un mal presagio atravesaba el clima en el estadio Mario Kempes el último martes; los factores se amontonaban para que en general, la afición cordobesa acompañara sin esa generosidad con la que alentaron al combinado albiceleste en anteriores ocasiones; esa austeridad tenía algunas razones. Los empates consecutivos ante Venezuela y Perú hicieron mella en el ánimo de la gente que además, encontró en la ausencia de Messi y la elección del entrenador de no renovarle al crédito local Paulo Dybala la confianza entre los titulares, los motivos suficientes para esa apatía colectiva.
La actuación de Argentina se correspondió con ese poco entusiasmo, a punto tal que cuando el árbitro uruguayo Daniel Fedorczuk decretó el final y ese millar de paraguayos celebraban un resultado histórico en estas tierras, ya la multitud emprendía el duro regreso aliviados por los insultos a la mayoría de los jugadores albicelestes y abrumados por el pesimismo que se transmite en los últimos tiempos.
Es complejo el momento por el tenor de la crisis deportiva y también institucional que la abarca; el sentimiento de “que se vayan todos” se propaga a cada momento y requiere de sus protagonistas generosidad y firmeza y así, cerrar este año traumático para el fútbol argentino, con gestos que reemplazan por ahora, la ausencia de políticas coherentes.
En medio de esta tormenta, el calendario de las Eliminatorias, le proponen al equipo argentino sortear obstáculos cuyo grado de dificultad en lo previo, asusta; Brasil y Colombia no parecen ser rivales que por estos días, no intenten aprovechar esas debilidades con lo cual, se pondrá a prueba el carácter del entrenador para aplicar los correctivos que correspondan y la jerarquía por estas horas discutibles, de muchos jugadores que fueron favorecidos por interminables convocatorias.

BAUZA NECESITA TIEMPO
Esto es lo que sugiere todo nuevo proceso que le permita al entrenador, bajar su línea y conocer al plantel, pero en medio de la competencia todo parece ser menos tolerante. Guillermo Coppola que el martes estuvo en Córdoba nos dejó algunas sensaciones “Todavía no se puede exigirle al Patón que su idea se plasme, tiene experiencia y ha estado en situaciones difíciles y de las otras por eso estoy seguro que lo va a revertir. No ha podido contar en estos partidos con todos los jugadores y sobre todo con Messi al que sólo lo tuvo ante Uruguay”; respecto de este tema lo consultamos sobre esta dependencia que se tiene de un solo hombre “es evidente que se trata de una pieza irreemplazable, pero el desafío del cuerpo técnico y del resto de los jugadores es lograr un funcionamiento adecuado cuando no está Lionel y por aquí debe pasar la clave para el futuro. Messi siempre debe ser el salto de calidad, el plus, no la salvación”. El ex manager de Diego Maradona, fue muy preciso al momento de definir el rol de Messi en esta etapa de la selección.
Eliminatorias Rusia 2018

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