La rutina de Londres

Notas de Opinión 15/10/2016
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Con su decisión de continuar realizando ejercicios militares en las Islas Malvinas, el Reino Unido reiteró patrones de comportamiento basados en decisiones unilaterales y llevados a cabo tanto ante gobiernos argentinos dialoguistas como hostiles. El anuncio tensó nuevamente las relaciones bilaterales, a poco de que el Gobierno de Mauricio Macri tanteara un acercamiento a Londres, esbozado en una declaración conjunta que pareció desfavorable a la Argentina y generó múltiples críticas. 
Traducido: la nueva administración ya había pagado un costo político interno por esas gestiones -enmarcadas por el intento de la canciller Susana Malcora de convertirse en secretaria general de Naciones Unidas- y pocas semanas después el Reino Unido ratifica su patrón belicista sobre el archipiélago.
En esa línea se inscribe la dura respuesta del vicecanciller Carlos Foradori, quien señaló que en la Argentina "no gobierna más Leopoldo Fortunato Galtieri", por lo que no hay ninguna razón para probar el sistema de defensa de la base aérea de Malvinas. Aclaró que los términos de la declaración conjunta se mantienen, pero el intento de que las acciones vinculadas a las islas no afecten el resto de la relación es de difícil cumplimiento. Londres vetó a Malcorra por ese trasfondo.
Los ejercicios que incluyen el lanzamiento de prueba de "misiles de corto alcance" se repiten dos veces por año, indicaron voceros de la Cancillería británica para relativizarlos. Este año y en 2015 solo hubo uno. Las pruebas son anunciadas a los organismos internacionales para que estén advertidas embarcaciones y aeronaves comerciales. La última gran crisis bilateral a partir de estas maniobras militares se dio en 2014.
El año pasado hubo un ejercicio que no levantó polvareda y este año, el primer operativo del ministerio de Defensa británico estaba previsto para abril y fue pospuesto, aunque las razones no fueron informadas. Más allá de su condición rutinaria incumplen resoluciones de Naciones Unidas que insta a las partes a evitar ese tipo de acciones mientras no esté resuelto el conflicto por la soberanía.
Gran Bretaña ya había incumplido acuerdos sobre pesca e hidrocarburos firmados bajo la fórmula del "paraguas de soberanía" durante los gobiernos de Carlos Menem o Eduardo Duhalde y motivó a los gobiernos kirchneristas a darlos de baja.
Macri es el presidente argentino desde diciembre. Theresa May asumió este año como primera ministra británica tras la renuncia posterior a la victoria del Brexit de David Cameron y Antonio Guterres acaba de ser ungido secretario general de Naciones Unidas. Ante él protestará la Argentina ahora. Cambian los actores, pero no la rutina.

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