Hillary arriba

Editorial 14/10/2016
Hillary Clinton volvió a prevalkecer en el segundo debate, y marcha firme hacia la presidencia.
Tal como viene sucediendo en muchos países del mundo, entre los cuales también debe ser incluida la Argentina, los estadounidenses se aprestan a elegir presidente el 8 de noviembre entre candidatos cuya opción es la del mal menor. Una cuestión que, tal como consignamos, viene repitiéndose y dejando claro la degradación en la que se encuentran los políticos, al menos los que aspiran a ocupar los lugares más destacados de una nación, que simultáneamente los lleva también al primer plano mundial. Más aún en el caso de los Estados Unidos, primera potencia mundial, de la cual dependen muchísimos aspectos para el resto del mundo, no sólo la economía.
Es que tanto Hillary Clinton, y más aún Donald Trump, tienen más aspectos negativos que positivos, tal se desprende por todo lo que se viene conociendo de sus trayectorias y conductas, si bien es bastante menos pesada la carga de la mujer, lo cual la ha posicionado ahora, en estas instancias previas y cuando queda tan poco para ir modificando el pensamiento de los electores, como la favorita para ir a ocupar la Casa Blanca, un lugar que conoce muy bien ya que allí fue la primera dama cuando su esposo, Bill Clinton, fue el presidente. Además, Hillary no sólo ocupó diversos cargos legislativos en representación del Partido Demócrata, sino que además fue la titular del clave Departamento de Estado en la gestión de  Barack Obama.
Esta introducción viene al caso por el segundo de los tres debates televisivos de los dos candidatos, sin la posibilidad de rehuir el compromiso -como solió acontecer aquí en la Argentina-, habiendo logrado destacarse otra vez la Clinton, aunque más que por sus propias virtudes, por las fuertes declinaciones de Trump, no sólo en el mismo debate, sino por cuestiones xenófobas y sexistas que siguen nutriendo los cada vez más fuertes cuestionamientos que se le formulan, no sólo desde la oposición demócrata y desde los sectores independientes, sino desde el propio seno del Partido Republicano al cual pertenece y representa.
Aun cuando quedan 24 días para que los estadounidenses concurran a las urnas, y está pendiente un tercer debate entre ambos candidatos, la situación parece estar resuelta en favor de la Clinton, quien en las mediciones posteriores al reciente segundo debate sacó una considerable ventaja de 11 puntos sobre Trump, lo que al decir de las analistas y por como están dadas las condiciones, aparecen como indescontables, lo cual no sólo parece estar llevando tranquilidad a los estadounidenses sino al mundo entero, que observaba con marcado temor la posibilidad de llegada de Trump a la presidencia.
De acuerdo con una encuesta combinada entre la cadena NBC y el diario The World Street Journal, Clinton reunió el 46% de respaldo contra 35% del millonario Trump, en tanto que otros aspirantes como Gary Jhonson del Partido Libertario recibió el 9% y Jill Stein del Partido Verde un 2% de respaldo.
La difusión del video de 2005, en el cual Trump se jacta de "hacer lo que quiere con las mujeres", incluso llegar a meterles la mano en la entrepierna porque él "es una estrella", resultó letal para su vertiginosa caída en la ciudadanía, que está alejándose despavorida de su postulación. Además, durante el debate, su exclusivo recurso fue acusar a Hillary de mentirosa, razón por la cual esta última necesitó de escasos recursos y pocas luces para ser la triunfadora, y haber dado así un paso enorme hacia la futura ocupación de la Casa Blanca en Washington.
Trump apeló además a recursos poco felices, que se volvieron en su contra, como sentar frente al público a tres mujeres que en su oportunidad habían denunciado a Bill Clinton por acoso sexual, lo cual sin embargo no pudo ser comprobado. En lugar de resultarle un golpe contra Hillary, esta clase de recursos se volvieron en su contra, ya que la gente considera inaceptable que alguien con esa actitud pueda llegar a ser presidente de los Estados Unidos, aunque así y todo, conserva el 35% de respaldo en la compulsa en todo el país. Lo cual obliga a los demócratas a no descuidar absolutamente ningún detalle de su estrategia para llegar al 8 de noviembre sin sobresaltos, lo cual, sin dudas, estará por verse.

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