Como Madre: ¿Estás criando hijos ansiosos?

Información General 14/10/2016
INFORME ESPECIAL
En el mes de las madres, desde el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), plantean la siguiente pregunta ¿estás criando niños ansiosos?. Un interesante interrogante para evaluar los hábitos de crianza y revertirlos a fin de formar hijos saludables mentalmente.
Para responder esta pregunta, los especialistas del CEETA difundieron un nuevo estudio sobre la ansiedad en los niños como consecuencia de los patrones de crianza. Los psicólogos y psiquiatras del CEETA aseguran que experimentar la paternidad/maternidad puede causar en los padres severos trastornos de ansiedad y que, padres/madres ansiosos, pueden criar hijos ansiosos que padecerán estos trastornos en un futuro cercano. ¿Cómo enfrentarlos y prevenirlos?
Si bien la llegada de un bebé es un hecho muy esperado y feliz en la vida de la mayoría de las parejas, según el CEETA, experimentar la llegada de un hijo puede producir trastornos de ansiedad en la madre y en el padre, como el trastorno de pánico, que puede resultar incapacitante para la persona que lo sufre. 
“El solo hecho de que nazca un hijo y una se convierta en madre, implica un alto grado de estrés porque, sobre todo en el caso de una mamá primeriza, hay un montón de lenguaje a decodificar a través del llanto del bebé para saber qué es lo que le está pasando. Este estrés puede llegar a elevarse demasiado en mujeres que tienen una predisposición a sufrir ataques de ansiedad, lo cual es muy problemático ya que la persona puede quedar incapacitada para realizar distintas actividades de su vida cotidiana”, explica la Lic. Gabriela Martínez Castro, directora del CEETA. 
Para los padres que sufren un trastorno de ansiedad, el temor más grande es que le suceda algo grave a su hijo, como que enferme, muera o tenga un accidente, y siempre llevado a la máxima expresión dentro de su cabeza. 
Según la Lic. Martínez Castro, el tipo de trastorno de ansiedad más común que sufren las madres primerizas, o las que acaban de tener un hijo, es el trastorno de pánico, en el que se presentan distintos síntomas físicos: “la paciente experimenta la sensación de estar cerca de la muerte, o la locura, sufre taquicardia, falta de respiración, ahogo, entre otros efectos”. Esta tipología en particular de trastorno de ansiedad, suele avanzar rápidamente y tiene consecuencias graves. 

PADRES DE FUTUROS
ANSIOSOS
Desde el CEETA -que tiene su sede central en el Edificio Concord en Pilar, provincia de Buenos Aires- también explican que muchas madres, que son hipertemerosas con respecto al cuidado de sus hijos, están esculpiendo a futuro personas con trastornos de ansiedad. 
Las personas con predisposición a sufrir trastornos de ansiedad generalmente son bastante protectoras, controladoras, temerosas y, por supuesto, en todos sus pensamientos se anticipan a lo peor que puede suceder. 
“Una de las consecuencias más importantes que puede tener un trastorno de esta naturaleza es que los hijos repitan un trastorno de ansiedad tal cual lo tienen los padres. Para padecer un trastorno de ansiedad tienen que cumplirse tres condiciones: tener una predisposición genética a sufrirlo; por otra parte está el tema de la crianza, una mamá muy temerosa le está inculcando a su hijo un temor y por último, tiene que haber un episodio desencadenante que genere que ese trastorno de ansiedad se manifieste en la persona”, agregó la especialista del CEETA (www.ceeta.org o www.facebook.com/ansiedad.ceeta). 

RECOMENDACIONES
Según su experiencia en casos de esta índole, la Lic. Martínez Castro recomienda que los padres trabajen sobre sus propios pensamientos catastróficos a futuro, que es el paso inicial para poder curar este tipo de trastorno.
También para poder trabajar sobre estos pensamientos que son de tipo catastrófico y anticipatorio, que dan lugar a trastorno de ansiedad, la Lic. sugiere someterse a un tratamiento de tipo breve, cognitivo-conductual, en el que se trabaja focalizadamente y se ven resultados en cortos períodos de tiempo. 
Durante la terapia uno de los ejercicios más típicos a realizar es el afrontamiento, que consiste en poder afrontar de forma gradual y progresiva -habiendo trabajado antes sobre los pensamientos de tipo anticipatorios y catastróficos- aquello que se teme. 
“De esa manera, este tipo de aprendizaje que va adquiriendo la persona se va generalizando a otras áreas de su vida hasta que no hace falta hacer todo para probar que nada catastrófico va a suceder. Con hacer algunas cosas puntuales es suficiente”, finaliza. 








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