No ser indiferentes

Editorial 11/10/2016
"Ante un pobre a nuestro lado no seamos indiferentes", pidió Poli.

En ocasión de la peregrinación juvenil realizada a la Basílica de Luján, realizada recientemente, el arzobispo de Buenos Aires cardenal Mario Poli tuvo expresiones muy claras y contundentes fijando la posición de la Iglesia respecto al tema de la pobreza, cuyos índices oficiales se habían conocido unos días antes, dando cuenta que el 32,2% de la población se encuentra en esas condiciones. El prelado fue enfático en el reclamo a la ciudadanía  para "no ser indiferente ante tanta pobreza y tantos pobres", citando también al papa Francisco en su solicitud de "ponerse la Patria al hombro".
Debe recordarse en tal sentido, en este análisis de una de las situaciones más afligentes que tiene la Argentina de este tiempo, que la medición de la pobreza había sido discontinuada en 2013 cuando la entonces presidenta Cristina Kirchner había dado precisas instrucciones de no difundir datos sobre la pobreza, siendo entonces cuando el ministro Axel Kicillof pronunció aquella recordada frase -por su falta de contenido- que dar ese dato era "estigmatizar" a los pobres, y además, que poco tiempo después fue la propia jefa de Estado quien ante la FAO en Roma, organización de las Naciones Unidas dedicada a la alimentación, aseguró que la pobreza en la Argentina era del 4,7%, aprovechando la falta de estadísticas oficiales aún cuando por entonces las mediciones del Observatorio Social de la Universidad Católica ya estaban en el orden del 30%, en sintonía con algunas otras mediciones de consultoras privadas e incluso algunas organizaciones como la CGT por ejemplo.
Ahora, recuperado el INDEC luego de la manipulación que hubo en el mismo a partir de 2007, volvió la estadística oficial con el 32,2%  de pobres y 6,7% de indigentes, la categoría más baja, en la cual se encuentran aquellos que apenas llegan a alimentarse, y en forma deficiente. Más allá de porcentajes, la cantidad de pobres hoy en el país es de 13 millones de personas -un tercio de la población-, los cuales fueron aportados 11,6 millones por el anterior gobierno kirchnerista y 1,4 millón agregados en estos meses del macrismo.
Debe también recordarse, en este repaso, que la última cifra oficial conocida había sido de 2012, cuando si difundió 5,4% de pobreza, sospechado desde todos los ámbitos, con un nivel de incredibilidad absoluto, lo que hizo llegar a la interrupción del índice. Una práctica habitual en el anterior gobierno, que era directamente ocultar todo aquello que disgustaba, tal como si de esa manera no existiera.
"Si podemos hacer algo con los pobres, especialmente con los que pasan a nuestro lado, no seamos indiferentes. Si podemos compartir algo con ellos, hagámoslo", fueron expresiones textuales del cardenal Poli al formular el llamado para que cada uno de nosotros aportemos en esta lucha contra la pobreza, ocasión en que aprovechó para citar el Papa asegurando que "eso es también ponerse la Patria al hombro". Se preguntó además ¿qué es una gotita en tanta pobreza y tantos pobres? La Madre Santa Teresa de Calcuta que de gotitas están hechos los océanos. Echémonos la Patria al hombro, que el Señor y la Virgen de Luján nos ayuden en ese propósito", evocando también al video enviado por el Papa.
En tal sentido amplió el cardenal Poli que "muchas veces aquí lo escuchamos al cardenal Bergoglio decir esta frase. Y uno no tiene que decir, que sean los de arriba, cada uno de nosotros, los que amamos esta patria, nos echamos la patria al hombro".
Debe recordarse que poco tiempo atrás el Papa había convocado a los argentinos a "ser sensibles ante el grito de dolor de tantas personas marginadas y descartadas, que postrados en su pobreza buscan una mano amiga que los ayude", y poco después había pedido Bergoglio a los argentinos que "la patria necesita que cada uno de nosotros le entreguemos lo mejor de nosotros mismos, para mejorar, crecer y madurar".
La pobreza es el peor de los flagelos, mas en un país de algo más de 40 millones de habitantes donde se producen alimentos para 400 millones de personas. Una responsabilidad que les cabe a muchos en este último tiempo, cuando se descuidaron absolutamente las posibilidades de desarrollo de las clases más necesitadas. 

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