La gran deuda

Editorial 08/10/2016
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Según datos oficiales del Ministerio de Economía, concluido el segundo semestre del presente año, la deuda interna y externa del Estado en moneda nacional y extranjera era de 245.505 millones de dólares. Se trata de datos preliminares, que aún deben ser ajustados, pero que son un reflejo de la realidad en cuanto al endeudamiento del país, constituyendo esa cifra el 55% del PBI, incluyéndose además los bonos emitidos para pagarle a los fondos buitre, como así también lo que todavía se adeuda a un reducido grupo de bonistas que no ingresaron a los canjes de deuda.
En el mes de septiembre del año pasado, antes de la devaluación de diciembre e incluyendo lo adeudado a los fondos buitre, el total de la deuda era de 239.959 millones de dólares, un equivalente al 43,7% del PBI de ese entonces. De tal modo tenemos que en un breve lapso el endeudamiento se acrecentó algo más de 5.000 millones de dólares, a pesar que en ese lapso se realizaron importantes emisiones de deuda. Es que, la devaluación licuó la deuda en pesos, de manera especial lo correspondiente al Fondo de Garantía de la ANSES que cuenta con un importante volumen de bonos en moneda nacional ajustables por el CER, y del Banco Central por los anticipos dados en pesos.
Pero además, tal lo explica el economista Ismael Bermúdez, como fue reducido el cálculo del PBI en dólares y el gobierno a su vez emitió más bonos y letras, el endeudamiento se expandió 12 puntos del PBI.
De los 245.505 millones de dólares del total de la deuda a fines de junio pasado, una gran parte de la misma es en títulos públicos, sumando 167.911 millones de dólares, adeudándose además 19.000 millones de la misma divisa a organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial, y aun cuando no existen otros detalles en el informe anticipado, se estima que otra importante parte de la deuda corresponde a obligaciones con el Banco Central por las reservas que se vinieron usando para el pago de deuda y por los anticipos al Tesoro nacional, ANSES y otros organismos públicos.
De tal manera en los últimos 54 meses y tras los canjes de deuda, como consecuencia de las devaluaciones, el estancamiento y la caída de la actividad económica, junto a la toma de deuda con altas tasas de servicio, la deuda pública subió 50.000 millones de dólares, pasando del 38,7% al 55,5% del PBI.
Si se retrocede un poco más, al año 2005, entonces la deuda ascendía a 154.271 millones de dólares, arrojando como resultado que el aumento hasta ahora fue de 90.000 millones. Suma que no incluye lo que deben las provincias, que estaría en el orden de los 20.000 millones, y tampoco la deuda del Banco Central en Lebac tanto en pesos como moneda extranjera, que estaría en el orden de los 40.000 millones de dólares.
De tal manera, según analiza el articulista, la suba de los intereses en el gasto público y en proporción a la recaudación produjo otro fuerte sacudón, ya que según lo detalla la Asociación de Presupuesto, de enero a agosto de este año los intereses de la deuda pública ascendieron a poco más de 98.000 millones de pesos, nada menos que 77,6% más que los intereses pagados hace un año.
Queda aquí  claramente expuesto que la bandera del desendeudamiento que hizo flamear el gobierno kirchnerista, fue otra parte del relato, como en casi todas las áreas que sean analizadas. En otros casos puede quedar margen para la discusión política de los objetivos perseguidos, pero en cuanto a la deuda no existen más alternativas que las de los números, y los mismos en ese caso son lapidarios. De 2005 en adelante, es decir durante 10 años, la deuda pública creció 90.000 millones de dólares, a razón de 9.000 millones promedio por año. Lo que sí cambió son los acreedores, pues se redujeron los montos con los organismos financieros internacionales, siendo reemplazados en cambio por organismos locales como la ANSES y PAMI -dinero de los jubilados-, Banco Central, Banco Nación, y cuantas cajas hayan estado al alcance. 
Habrá que aguardar ahora el informe oficial definitivo, que según se presume, puede llegar a ser aún más contundente que estos datos preliminares.

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