Voto colombiano

Editorial 07/10/2016
La victoria del rechazo al acuerdo de paz, tiende un manto de incertidumbre.
El resultado del referéndum del domingo en Colombia, realmente sorprendente, en realidad viene alineándose con otros acontecimientos de elevado interés político mundial, que no estuvieron dentro de lo esperado, en cuanto a lo que indica el sentido de lógica, pudiéndose citar por ejemplo el no demasiado lejano caso del "brexit" en Gran Bretaña, que de manera totalmente inesperada resolvió el alejamiento de ese país de la Unión Europea, generando un clima de incertidumbre del cual ahora nadie quiere hacerse cargo. Al unísono se dieron importantes avances de sectores extremos en varios países, como Francia y Alemania, que no sólo constituyeron casos llamativos sino que se produjeron a contramano de las encuestas. La relación, proyectada hacia el futuro cercano, tiene mucho que ver con lo que puede suceder con la elección del nuevo presidente de los Estados Unidos el 8 de noviembre, donde la posibilidad de Donald Trump mantiene en vilo al mundo entero, por lo que puede llegar a significar en la convivencia internacional la intervención tan directa e importante de alguien como el magnate estadounidense, quien dio sobradas muestras de sus constantes extremismos.
La campaña del Si tuvo un respaldo enorme desde todos los poderes y organizaciones colombianas, como así también desde el plano internacional, sea de países en forma individual o de organizaciones que los nuclean, desde las Naciones Unidas hacia abajo, casi todas. Era tan abrumadora la oleada en favor de la aprobación del acuerdo al que habían llegado el gobierno colombiano encabezado por el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), después de más de medio siglo de cruentas luchas que habían dejado más de 250.000 muertos y 50.000 desaparecidos, que pocos podían suponer que el No podía alcanzar el triunfo. Sin embargo, como en tantas otras situaciones, lo impensado se hizo realidad, siendo impulsor del rechazo el ex presidente Alvaro Uribe, quien aprovechó con mucho sentido de la oportunidad algunos puntos débiles del acuerdo, como por ejemplo las concesiones que se hacían a los guerrilleros de las FARC, quienes ocuparían cinco bancas en el Congreso, lo cual generó una silenciosa pero muy fuerte corriente de opinión adversa entre los colombianos, que fue suficiente para derrotar al Si, por una escasísima diferencia de 54.000 votos, pero suficientes para que el acuerdo por la paz ahora haya quedado en una situación incierta, aun cuando tanto desde el gobierno de Santos como de la fuerzas guerrilleras de Timochenko, han anticipado la decisión de buscar nuevas formas para llevar la paz a Colombia, aún tras el rechazo dado con la votación del domingo.
Además del mencionado rechazo de los colombianos por las concesiones que se hacían a los guerrilleros, no puede dejarse de mencionar que el presidente Santos tampoco se encuentra en uno de sus mejores momentos en su relación con la sociedad, pues viene de ganar su reelección  en la segunda vuelta de unos comicios en los que había quedado segundo en el primer turno, poniendo todo su esfuerzo de campaña en el objetivo de alcanzar la paz con las FARC, llevándolo a descuidar otros aspectos tan o más esenciales, olvidando además que si bien los colombianos quieren la paz, no la pretenden a cualquier precio, es decir, con todos los amplísimos concesionamientos otorgados a los líderes de las fuerzas revolucionarias.
Santos había dicho, como método de campaña, que el No significaba la reanudación de la guerra, ahora se desdijo y está buscando mecanismos para encontrar una salida, aunque hay algo que quedó bastante claro -aunque la asistencia a la votación no haya sido importante-, que la paz no puede ser a cualquier costo. Hay situaciones que los colombianos pretenden sean salvaguardadas, y que si bien se admite la amnistía a los guerrilleros, en cambio no se aceptan las concesiones graciosas que se les hacían con el acuerdo cuestionado.
El mundo vive momentos de zozobra y requiere de una dirigencia firme e inteligente, buscando nuevos caminos hacia la búsqueda de objetivos en los que prelavezca el sentido común.



  

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