Empleo en problemas

Editorial 05/10/2016
Rafaela tiene este año sus índices laborales más complicados de los últimos 12 años.
El mercado laboral también tiene problemas en Rafaela, apareciendo en sintonía con el resto del país. De esa manera lo establece el relevamiento recientemente difundido del ICeDel, correspondiente al presente año, arrojando el mismo las estadísticas más comprometidas de los últimos 12 años, habiendo llegado la desocupación a 9,4% de la población económicamente activa, en tanto la subocupación se fijó en 8%, contra 7,7% y 6,1% respectivamente, correspondientes al año pasado.
Este relevamiento socioeconómico es una verdadera radiografía de la ciudad en algunos de los aspectos esenciales, como lo es en este caso el mercado del trabajo, como se denomina precisamente uno de sus capítulos. Es sin dudas preocupante el resultado del informe ya que en un solo año la suba de la desocupación aumentó 1,7% y la subocupación demandante 1,9%, con lo cual tenemos que la población económicamente activa en problemas asciende al 17,4%, una cifra más que significativa, si tenemos presente que quienes trabajan o están en condiciones de hacerlo es el 48,4% de la población total de la ciudad.
Este trabajo estadístico se viene realizando desde 1993, constituyendo una herramienta realmente útil y valiosa para establecer políticas activas y a la vez enfocar más directamente todas aquellas situaciones que adolecen de aspectos negativos, sobre las cuales se debe trabajar para mejorarlas dentro de las posibilidades existentes.
El haber llegado al 17,4% de gente con problemas laborales, superior al 13,8% que había en 2015, está dando cuenta claramente del deterioro del mercado laboral rafaelino, al punto de disponer de las cifras más elevadas de los últimos 12 años, sólo comparable con lo acontecido en años de fuerte crisis, por ejemplo 2003 con 9,3% y 2004 con 9,9% de afectación negativa, quedando también en evidencia la peor situación debido al subempleo, ya que los ocupados plenos en 2015 habían sido el 83,6% de la población económicamente activa, en tanto este año fue el 80,3%.
El levantamiento de datos para la elaboración del trabajo en cuestión se produjo entre el 29 de mayo y 4 de junio pasado, tomándose una muestra de 679 viviendas, en las que se detectaron 692 hogares.
Más allá de porcentajes, que finalmente impactan pero no como cuando se trata de personas, es decir mucho más visibles, la cantidad de estas últimas que tienen problemas de trabajo en Rafaela ascienden a 8.500, donde se contabilizan desocupados y subocupados, encuadrándose entre estos últimos los que cuentan con un empleo de menores prestaciones horarias, o bien en demanda de otro trabajo que cubra más las expectativas del solicitante. Tal cantidad de afectados es muy importante, se trata de muchas familias en serios problemas, todo lo cual exige una serie de políticas de asistencia y contención por parte del gobierno local, hasta tanto se vayan solucionando esta clase de problemas, que si bien dependen de alguna manera del ámbito local, están supeditados a las políticas de alcance nacional y la marcha general de la actividad económica, que está dando algunas pequeñas señales de recuperación.
Otro dato a considerar, es que el 46% de esa población económicamente activa que asciende al 48,4% del total, está conformada por menores de 30 años de edad, siendo muy significativo el número de quienes cada año se van incorporando al mundo del trabajo, y también, las dificultades que encuentran para acceder a un empleo, habiendo crecido esa cifra de nuevos demandantes un 34,4% más que en 2015. Todo esto da una perspectiva de cierta inestabilidad, que en definitiva no es tal, porque cada año se incorpora más gente a la búsqueda de trabajo y por lo tanto sube el desempleo, incluso habiendo situaciones de estabilidad. También valen para el análisis, que las mujeres jóvenes crecieron 37,7% en la demanda laboral, y también que los demandantes universitarios que buscan empleo aumentaron 155% en la comparación con el relevamiento del año pasado.
Todo esto constituye el basamento para el desarrollo de las políticas públicas a aplicar en el futuro, sostenido en indicadores muy claros y precisos que describen la situación en que se encuentra el mercado laboral en la ciudad.

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