Carnicería de barrio paga policía adicional para resguardar su caja

Policiales 05 de septiembre Por
“Nadie está ajeno a este tipo de hechos, y no queremos cerrar la carnicería por la inseguridad”, dijo Daniel Pereyra de frigorífico Lario, que tomó la decisión de contratar policía adicional en su local del Villa Rosas luego de robos armados en presencia de clientes con niños.
FOTO LA OPINION BLANCO DE DELINCUENTES. La carnicería se vio en la obligación de poner custodia adicional o cerrar.
FOTO LA OPINION BLANCO DE DELINCUENTES. La carnicería se vio en la obligación de poner custodia adicional o cerrar.

Tres robos en los últimos nueve meses, sumado al clima de inseguridad que se vive en algunos barrios de la ciudad, fueron los disparadores suficientes para que el frigorífico Lario de esta ciudad -en los papeles Rafaela Alimentos SA-, tomase la drástica decisión de poner personal de custodia adicional en la carnicería que la empresa tiene en la intersección de calles Aconcagua y La Plata, en el límite de barrios Villa Rosas y Belgrano.
Mas allá de su marca, vale la pena destacar que la carnicería no es más grande que cualquier otra carnicería de barrio. Y que un comercio de alimentos pequeño tenga que contratar custodia propia para resguardar la caja de ladrones armados, y pagar de su propio bolsillo, no deja de ser realmente asombroso en los tiempos que corren.
Por este motivo dialogamos con Daniel Pereyra y Fernando Chiappero, supervisores del sector Carnes, y que tienen a su cargo las dos carnicerías de Lario para que nos cuenten cómo se llegó a tomar esta decisión.
Lario tiene dos carnicerías en la ciudad, la de calle Paraná donde se encuentra la sede del frigorífico y le que hoy nos ocupa en Aconcagua y La Plata.

CUSTODIA
O CERRAR

En la sucursal de Aconcagua y La Plata el frigorífico tuvo que poner policía adicional debido a la inseguridad y permanente temor y zozobra que vivía el comercio.
“En los últimos meses -dijo Pereyra- nos robaron tres veces. La primera a fines de 2015, que lo hicieron por la noche, siendo más el daño que nos hicieron que lo que se llevaron. Y las otras dos veces a mano armada este año”, dijo.
Estos últimos ilícitos sucedieron el lunes 29 de febrero cuando ladrones armados ingresaron con el casco colocado, siendo la modalidad más común en Rafaela.
Estaciona una moto, dos hombres con casco, el conductor se queda como campana y el acompañante ingresa armado al negocio y con el casco colocado a consumar el atraco, con lo cual hace inútil la presencia de cámaras de seguridad. Producido el robo en segundos escapan con la misma velocidad que habían llegado, lo que también hace inútil la alarma.
Agregó Pereyra: “En el local tenemos cámara y alarma, sin embargo nos vemos en la obligación de tomar una decisión: o cerramos el local o ponemos un policía permanente, que para nosotros es un gasto extra. Igualmente el frigorífico tomó la decisión de contratarlo ya que los empleados están muy asustados”, remarcó.
El último robo fue a principios de agosto, y había cinco personas dentro del local incluyendo pequeños.
“Ese sábado -continuó el funcionario- sabían que había dinero y usaron la misma modalidad del casco, el arma y la moto. De esos cinco testigos dos eran chicos de corta edad y para los padres la situación fue desesperante. El sujeto le apuntó y cargó la pistola delante de ellos. Robaron el dinero que teníamos y se fueron disconformes porque querían más. Duró dos minutos y se fueron. Esta vez había clientes y fue mucho más peligroso”.
“Nos vimos en la obligación -añadió Pereyra- de cuidar a nuestro empleados y clientes y decidimos poner en la carnicería de Villa Rosas custodia permanente, y aquí en calle Paraná de viernes a domingo. Allá se abre con el policía y se cierra con el policía”.
Y remató: “Llegamos a este extremo y es la última decisión que vamos a tomar, porque no queremos lamentar ningún hecho peor a futuro”.

REFLEXION
“Vivo en Rafaela -redondeó Pereyra- hace diez años y cuando vine a esta ciudad era totalmente distinto. Se estaba tranquilo y yo a mi hijo lo crié acá. Después fue empeorando. Enfrente de la carnicería de Villa Rosas hay verdulería, panadería y los vecinos nos dijeron que tienen miedo. Decidimos manejarlo en este caso internamente, pero no nos sentimos seguros. Nadie está ajeno a este tipo de hechos, y no queremos cerrar la carnicería por la inseguridad”, culminó.


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