Una larga lucha por el derecho cívico

Locales 11 de noviembre Por
Leer mas ...



En la Argentina, las primeras mujeres que se ocuparon y preocuparon por organizarse en torno del tema de la participación política, y su consecuencia: el sufragio femenino, fueron las militantes del partido Socialista y las anarquistas. Estas mujeres comenzaron a luchar por conseguir igualdad de derechos y de oportunidades a la par de los hombres, quienes contaban con derechos cívicos casi desde el mismo momento en que planteó la necesidad de organizar una nación y un estado nacional argentino. Para tal fin, las socialistas y anarquistas, siguiendo el ejemplo de sus pares europeas comenzaron a fundar entre el 1900 y 1910 una serie de agrupaciones en defensa de los derechos cívicos de la mujer. Y a ellas las siguieron otros grupos de mujeres, menos radicalizadas pero tan progresistas como ellas, que tenían reivindicaciones similares.

EL PORQUE DE LA LUCHA

En los inicios del siglo XX, el modelo femenino en la Argentina estaba cambiando. Las mujeres, aún aquellas que tenían su ámbito de desarrollo dentro del seno del hogar, habían aprendido de los hombres, y de las noticias que les llegaban desde Europa y los Estados Unidos, que ellas también tenían derechos. Dada la legislación imperante en la Argentina, las mujeres en nuestro país no tenían presencia cívica. Para la ley eran consideradas poco menos que minusválidas, o menores de edad eternas, ya que pasaban de depender de su padre al esposo, en caso de casarse, sin solución de continuidad. En cambio, los hombres tenían derecho al voto y sus derechos como ciudadanos eran plenos desde la primera vez en que se votó en el país. Aquí vale una aclaración: no todos los hombres podían ejercer con libertad sus derechos cívicos. Recordemos que en nuestro país los mismos fueron restringidos a una minoría ilustrada que controlaba el voto de los "varones mayores de 18 años", según conveniencia. Esto será así, en principio hasta la llamada Ley Sáenz Peña, y la Reforma Electoral de 1912, y aún así se seguirá votando con restricciones hasta por lo menos los gobiernos radicales de las primeras dos décadas del siglo XX.
Pero las mujeres quedaban fuera de la vida como ciudadanas, no participaban de la vida política, no tenían derechos cívicos, eran poco menos que incapaces ante la ley.

PRIMEROS INTENTOS



A principios del siglo XX, las mujeres más informadas, y con un espíritu de lucha un poco más desarrollado, formaron lo que se conoció como "Unión y Labor para el Progreso Femenino y la Protección del Niño en 1900", la "Asociación de Universitarias Argentinas en 1902" en 1905, el "Centro Feminista de Buenos Aires" y la "Liga de Mujeres Librepensadoras".  Y a estas organizaciones se les sumaron las "Agrupaciones femeninas Sufragistas", en 1902 el "Centro Socialista Femenina", en 1907 el "Comité Pro-sufragio femenino" y el "Centro Femenino Anarquista; en 1919 el "Partido Feminista Nacional". Y en 1930, el "Comité Argentino pro-voto de la Mujer". Cuesta imaginarlo, pero se puede vislumbrar una época de efervescencia política, donde las mujeres más ilustradas y preparadas intentan organizarse y hacerles conocer a las otras, menos afortunadas, muchas de ellas inmigrantes, la necesidad de saber de sus derechos. Poco a poco, las primeras mujeres luchadoras empezaron a ser acompañadas por otras progresistas, pero menos radicalizadas en sus reivindicaciones. Pero todas con el firme propósito de luchar por conseguir el sufragio femenino y la plenitud de los derechos para la mujer. Y esta lucha no era sencilla porque diariamente se cruzaba con la problemática de la mujer que era en un todo mucho más amplia: la mejora de las condiciones de trabajo, pedidos de asistencia, protección para la embarazada y sus hijos.
Luego del golpe de 1930, las agrupaciones femeninas sufrieron algunos cambios; el conservadurismo que tomó el poder de la mano de Uriburu y Justo, alejando el gobierno del presidente radical Hipólito Yrigoyen, dificultó parte de los reclamos femeninos que debieron abandonar la cuestión de la mujer en general y centrarse en la cuestión del sufragio en particular. Los diferentes partidos políticos comenzaron a sumar mujeres dispuestas a pelear por lo suyo, conscientes de que las mujeres eran una fuerza importante dentro de la sociedad: en 1933 se crea la "Asociación de Mujeres Radicales" (de la Unión Cívica Radical); en 1946, la "Secretaría Femenina del Partido Laborista"; en 1946, la Unión Cívica Radical organiza la "Secretaría Femenina", y en 1949, el Partido Justicialista organiza su "Rama femenina".

LEY DEL VOTO FEMENINO
Ya habían pasado muchos años desde el inicio de la lucha. Casi medio siglo tardará en imponerse la iniciativa levantada por aquellas mujeres a principios del siglo XX para que las mujeres mayores de edad pudieran tener el derecho a elegir y a ser elegidas. No existía ningún fundamento legal para la exclusión de las mujeres a la hora de emitir sufragio, eran más bien las concepciones sociales predominantes, anticuadas, desactualizadas, no acorde con lo que sucedía en el mundo y con el protagonismo femenino a nivel mundial. Precisamente, esa ambigüedad legal permitió que en septiembre de 1947, en virtud de la ley 13.010 votada por el Congreso Nacional durante el primer gobierno de Perón (recordemos que por ese entonces la primera dama argentina, Eva Perón, fue una de las impulsoras de los reclamos femeninos que muchas otras mujeres hacía medio siglo habían levantado y por los que realmente habían luchado sin pausa), las mujeres tuvieran por primera vez derecho a participar de una elección y tener los mismos derechos civiles que los hombres, a pesar de que hacía muchos años que eran una fuerza laboral importante en el desarrollo de la Argentina.
Pero hubo que esperar hasta el 11 de noviembre de 1951 para que la mujer argentina pudiera emitir por primera vez su voto a la par de los hombres, del resto de los ciudadanos.



Te puede interesar