Cierto: una situación no invalida a otra

Policiales 20 de noviembre Por
Desde que se conoció la noticia sobre un uniformado denunciante de "altas autoridades" de la Policía de nuestro Departamento, algunas voces se levantaron para dar cuenta de aspectos que no harían creíble al denunciante. En honor a la verdad, desde este espacio no se desacreditan dichos conceptos, aunque se brega porque sea la Justicia quien tenga la última palabra.
Por Rubén A. Armando
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El pasado jueves, bajo el título "Ante autoridades provinciales - Habría denunciado una serie de irregularidades", este Diario dio cuenta de que un policía que revista en el departamento Castellanos habría denunciado ante la máxima autoridad política de la Provincia, y ante pares que investigan a uniformados, "una serie de irregularidades de orden interno".Y se agregó que se habla del involucramiento de "altas autoridades", aunque se eximiría al titular de la Unidad Regional V, Juan J. Mondino.
Se memora que la denuncia fue concretada "en varias dependencias", incluyéndose a la propia Gobernación y Asuntos Internos (policías que investigan a sus pares), y se presentó por escrito, y firmada.
Consecuentemente, en Asuntos Internos se habrían iniciado actuaciones (esto fue reconocido por el ministro de Seguridad, Alvaro Gaviola, ante consulta de un colega radial en momento de efectuarse el pasado jueves una visita a Rafaela, para presidir una reunión por la puesta en vigencia del Consejo Provincial de Seguridad), y en las mismas "no sólo se ratificó lo mencionado en la misiva, sino que se ampliaron detalles sobre las irregularidades dadas a conocer, y también sobre otras".
 Por otra parte, se recuerda que según el denunciante "al menos un uniformado de nuestro Departamento" se habría presentando (ante el policía en cuestión) "tratando de «calmar las aguas»", instancia que habría sido descartada "de plano" por quien estaría decidido a llevar todo "hasta las últimas consecuencias".

UNA COSA NO
INVALIDA A OTRA
Tras haber tomado estado público lo que se describe con anterioridad, comenzaron a "escucharse voces" (entiéndase: manifestaciones verbales, mensajes de texto, correos electrónicos, etc., en mayoría en forma anónima) con manifiesta intención descalificadora hacia quien se presentó ante autoridades provinciales para denunciar lo que cree no está bien.
Entre los conceptos descalificadores destinados hacia el uniformado, en un mensaje de texto se leyó "es el mismo que una vez dijo haber visto un ovni". Otro, aconsejó "no jugarse por el jefe de la UR V (por una supuesta connivencia con hechos no legales)", en clara alusión a lo que se mencionó en el inicio de la nota (Mondino fue eximido en lo narrado de la denuncia).
En honor a la verdad, una cosa no invalida a la otra.
Nada tiene que ver una presunta no correcta estabilidad emocional de una persona, con la firme decisión -con todo lo que ella implica para su actividad laboral-, de denunciar ilícitos.
Porque, en definitiva, será la Justicia quien tenga la última palabra.
Si en realidad el uniformado tiene problemas psicológicos, seguramente se tomará una decisión tendiente a que no continúe portando un arma, con todo lo que ello implica.
Pero si se llega a la conclusión de que la denuncia tiene asidero, la situación tendrá un vuelco sustancial, definitorio.
Y se actuará en consecuencia.
Al menos es lo que se supone. Mucho más, cuando se sabe de una nueva presentación ante la Justicia.

















Rubén Armando

Sección Policiales

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