Columna de Ceschi (logo)

Información General 18 de noviembre Por
Leer mas ...
Vejez y futuro

A medida que avanza el tiempo, las expectativas de vida de los seres
humanos son cada vez mayores. Este, por sí mismo, es un dato alentador.
Lo desalentador es el poco espacio que la familia y la sociedad brindan
al anciano para que pueda seguir desplegando sus capacidades en el
otoño de la vida.
El tema viene siendo estudiado en los diversos ámbitos. La Iglesia,
obviamente, no podía permanecer ajena a la inquietud. Aparte los
numerosos pronunciamientos que a nivel de Santa Sede, de episcopados
nacionales y de las diferentes diócesis, el Consejo pontificio para la
familia organizó un "Encuentro internacional sobre los derechos de los
ancianos y la familia", del 3 al 5 de diciembre de 1993, en Toronto,
Canadá. De sus reflexiones surgió una interesante Declaración, en cuyos
párrafos dice cosas como las siguientes:
"Todos los planes sociales y económicos deben tener en cuenta el número
creciente de ancianos, para promover su bienestar en la familia y en la
comunidad.
"Los años que siguen a la edad madura están cada vez más abiertos a la
posibilidad de que los ancianos trabajen o, por lo menos, de que no se
sientan condenados a ser un peso para la familia y la sociedad. Este
desarrollo ha de ser cualificado cuidadosamente, porque todo anciano es
hijo de Dios, rico en experiencia y sabiduría, y las generaciones
presentes le deben mucho. De ahí que tienen derecho a que no se los
explote como medios de producción o que no se los considere un peso
inútil
.
"Hay muchos y diversos tipos de trabajo y colaboración en la familia, la
iglesia y la sociedad, que los ancianos pueden realizar con generosidad
y habilidad...
"Recomendamos que la contribución que pueden dar en el campo del trabajo se fomente de modo sensible y positivo...
"Hoy se acepta y se reconoce su participación activa en muchos sectores
de la sociedad. Han ofrecido, y pueden seguir ofreciendo dones cada
vez más valiosos en tantas áreas diversas. En las culturas que son más
sensibles a los valores humanos, se los respeta y se los considera como
un tesoro, incluso se los aprecia como la verdadera base de la
cultura..."


































Te puede interesar