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¿QUE ME PASA DOCTOR?

Doña Carmela está en la sala de espera del consultorio por tercera vez en la semana, ¿cuántos médicos habrá consultado en sus 61 años?¿cuántas veces habrá aguardado como hoy, a ser atendida? Sólo ella lo puede saber, pero probablemente ya perdió la cuenta.
Doña Carmela tiene unos treinta o treinta y cinco kilogramos de sobrepeso, várices internas y externas, hipertensión arterial leve o grado I y un trastorno digestivo poco definido que puede denominarse dispepsia no ulcerosa. Ella ha sido medicada para todos esos trastornos –y muchos otros más—con casi toda la gama de posibilidades farmacológicas en existencia, pero no halla la solución, sus síntomas persisten, sus molestias se resisten, sus dolencias subsisten.
En el último año, doña Carmela ha acudido al consultorio por lo menos una vez al mes, como cumpliendo una promesa al Altísimo. En forma espontánea, me ha asegurado que por fin alguien ha dado en el clavo de sus dolencias, que el tratamiento es un éxito, pero… todavía tiene esa sensación en la boca del estómago. Además, lo primero que hace por la mañana es vomitar. Es algo verde, a veces con restos de la cena, con sabor amargo. No importa que se cuide, que evite la carne gorda o las salsas, que ni siquiera huela el vino, siempre es igual. La medicación ayuda, pero no del todo. ¿No habrá problemas si esta vez se toma un té que le recomendó doña Mari, su vecina, antes de cenar?.
-¿Cómo anda doña Carmela? ¿No le hizo bien el remedio o viene por otra cosa?
-Hoy vomité otra vez doctor. Claro que anoche sí hice un poco de desarreglo. Mi vecina me pidió que le viera su perro –porque yo sé algo de cómo curarlos- y me ofreció chorizo en grasa, pero apenas lo probé ¿eh?
-¿Está tomando su medicación, la que le indiqué?
-Sí, pero yo la corto por la mitad, porque si la tomo entera la repito toda la noche.
-¿Y se tomó el té que le recomendó doña Mari?
-Sí pero creo que ya no me hace nada. Ayer me hice tres tazas, y ya ve, otra vez vomité en la mañana.
-Vamos a ver su presión. ¿Se está tomando el enalapril y el diurético, ¿no?.
-¡Ay, qué bueno que me hizo acordar!, ayer se me terminaron, me tiene que hacer una receta.
-Está con 180/100, igual que hace una semana, ¿toma su remedio todos los días?.
-Si, bueno, yo sé cuando la tengo alta, entonces ahí me tomo la pastilla, pero si me siento bien a veces, la salteo, para no acostumbrarme.
-Doña Carmela, ya le dije que la medicación para la presión no se puede interrumpir, porque puede ocurrir, Dios guarde y libre, que se desencadene un pico de presión y seguro que no le va a gustar. Con mucha suerte, algún día podríamos llegar a suspenderla, pero por ahora no es el caso.
Doña Carmela salió del consultorio quince minutos después. Llevaba en la mano la receta y las indicaciones, ¿qué habrá quedado rondando en su cabeza y qué hará mañana?

Textual
La experiencia es el nombre que todo el mundo le da a sus equivocaciones. Oscar Wilde.
Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen. J.L. Borges.




















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