Malestar por acción de policías en las calles

Policiales 16 de noviembre Por
El accionar policial en calles de Rafaela y el Departamento ha generado -a través del tiempo, y seguramente continuará ocurriendo-, diversos comentarios por parte de la comunidad. A veces se critica, y otras se destaca la labor policíaca. Una situación ocurrida recientemente permite traer a la superficie que, en todos los casos, lo mejor es que prime el sentido común.
Por Rubén A. Armando
rarmando@laopinion-rafaela.com.ar

"Ser o no ser, esa es la cuestión", fue una frase de la obra "Hamlet", de William Shakespeare, en una excelente expresión de la dramaturgia. Por otra parte, al momento de su gestación seguramente nadie pensó que podría alcanzar la vigencia que tuvo -e indudablemente tendrá- a través del paso de los años.
Lo anterior viene a la memoria cuando se trata de dilucidar un planteamiento. Cuando se está frente a la disyuntiva de tomar una decisión acorde a las circunstancias.
El introito viene a cuento porque se supo ayer de un marcado malestar en la conducción de la Unidad Regional V de Policía (en honor a la verdad, la fuente en la que abrevó este periodista apuntó "los cañones" hacia el titular de la Policía del departamento Castellanos), tras haberse tomado conocimiento de un accionar policial -en el transcurso del fin de semana- que no se ajustaría a los cánones normales, adecuados.
Todo tuvo inicio en un procedimiento de tránsito llevado adelante por personal de Control Público, contando con colaboración de pares policiales.
En ese contexto, una persona de sexo masculino (un joven), no obedeció la orden de detención impartida y rápidamente se alejó del lugar.
Consecuentemente, integrantes del móvil policíaco adscripto al procedimiento de mención, dieron inicio a una persecución por calles rafaelinas.
La misma finalizó cuando el motociclista perdió el control del rodado, cayó al piso, y experimentó lesiones de carácter leve.
De acuerdo a lo manifestado a LA OPINION, "está en vigencia una orden, expresa y terminante, sobre que en una situación así no se dé inicio a una persecución", porque, se argumenta, "por una simple infracción de tránsito se puede desembocar en la posibilidad de una tragedia".
En otras palabras, "quien es perseguido puede caer, golpear su cabeza en el pavimento, un cordón, un vehículo o cualquier elemento contundente, y perder la vida".
Desde esa óptica, se insiste en que "resultará peor el remedio que la enfermedad", mucho más si se tiene en cuenta que "no se persiguió a nadie que cometió asalto o robo a mano armada, un homicidio, o algún hecho de extrema gravedad".

"SER O NO SER..."
Claro que  también debe darse crédito a quien opina "el policía se ve en la disyuntiva de que si no inicia una persecución del infractor, seguramente obtendrá la reprobación del vecino que observó la acción, y luego hablará sobre una evidente pasividad, o desidia, en el trabajo policíaco".
A decir verdad, en una comunidad como la nuestra esto ocurre.
Así las cosas, aquello de "ser o no ser, esa es la cuestión", vuelve a la superficie. "Si trabajo porque trabajo, y si no lo hago, porque no lo hago", sería la versión criolla en mérito a la puesta en vigencia de aquella frase de "Hamlet".

SENTIDO COMUN
En definitiva, ante ambas situaciones no caben dudas de que la aplicación del sentido común es lo que debe imperar.
Porque, en definitiva, la crítica podrá ser digerida.
No así, un episodio trágico.






















Rubén Armando

Sección Policiales

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