El rey de la precocidad

Deportes 15 de noviembre Por
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Indiscutido rey de la precocidad 

El alemán Sebastian Vettel, considerado como un diamante en bruto en la Fórmula 1, justificó su reputación al convertirse en el más joven campeón del mundo de la historia, tras ganar ayer en Abu Dhabi.
A sus 23 años, 4 meses y 11 días, el alemán supera al británico Lewis Hamilton, campeón en 2008 a la edad de 23 años, 10 meses y 26 días, que había a su vez arrebatado al récord de precocidad al español Fernando Alonso, coronado en 2005 con 24 años, 1 mes y 27 días.
Nada asombroso para este joven nacido en 1987 en Heppenheim, cerca del circuito de Fórmula 1 de Hockenheim, que subió escalones en este deporte más pronto que sus rivales.
Tras un debut tardío en karting, que comenzó con 8 años frente a los 2 de Fernando Alonso, fue escalando y concluyó tercero en su primera temporada de Fórmula BMW Alemania (2003), ganó 18 de las 20 carreras en las que participó el año siguiente, subiendo al podio en todas ellas y marcando 388 puntos de 400 posibles.
"Es el mejor piloto que ha corrido en Fórmula BMW, el que ha tenido más triunfos", afirma Mario Theissen, ex patrón de la escudería BMW Sauber, que lo tuvo a sus órdenes en sus primeros años.
Vettel realizó su primer test en Fórmula 1 cuando sólo tenía 18 años. Elegido tercer piloto de BMW Sauber en 2006, sustituyó al año siguiente a Robert Kubica en Indianápolis, después de que el polaco se lesionó en Montreal y se convirtió en el más joven piloto en lograr un punto en su primer Gran Premio.
Tras pasar a Toro Rosso a mediados de 2007, batió un nuevo récord de precocidad en Japón, siendo el más joven en liderar una carrera, antes de tener un accidente con el australiano Mark Webber, su actual compañero en Red Bull.
En 2008, logró la pole position y después la victoria más precoces de la historia de la Fórmula 1 en el Gran Premio de Italia.
"Es un chico al que le gusta ganar, nada más. El dinero, la prensa, el glamour no le interesan. Sólo quiere la victoria. Tiene eso dentro de él, la rabia de los campeones. Eso es lo que lo hace diferente", explicó Eduard Castillo, un mecánico de Toro Rosso al diario español "La Vanguardia".
En la temporada 2009, Vettel, apodado Seb o Vitello (ternero) en la pequeña escudería italiana, se fue a Red Bull, el equipo madre de Toro Rosso y necesitó sólo tres carreras para ofrecer la primera victoria de la historia a su nueva casa, pero terminó segundo en el mundial detrás de Jenson Button (Brawn GP).
Este año, el alemán de rubios rizos de adolescente quiso tomarse la revancha. Sindicado como favorito del campeonato, no todo es fácil en 2010, ya que encadenó altos y bajos. Impresionó en las calificaciones, logrando 10 pole position en 19 carreras, pero su Red Bull falló demasiadas veces,
mientras que su compañero Mark Webber, con quien mantuvo una relación tormentosa, parecía tener mejor suerte en las carreras. Pero todo quedó atrás cuando en Abu Dhabi logró, hasta aquí, la victoria más importante de su trayectoria, porque vino acompañada nada menos que por el campeonato de Fórmula 1.
Eduard Castillo, su mecánico español, define al flamante campeón como alguien "simple; humilde como sus padres, que es gente modesta; y muy divertido".













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