”Tengo las fuerzas intactas como para ser nuevamente Intendente”

Información General 14 de noviembre Por
Asegura a LA OPINION que sus dos gestiones fueron buenas y las pone en valor para sostener su aspiración para regresar a ese cargo en 2011. Cerca de cumplir 60 años afirma que tiene “empuje” para gobernar otra vez a Rafaela. Rechaza ser encasillado como kirchnerista. Y que la relación con Perotti es “distante”.
Pedro Ulman

Ricardo Peirone (59) elogió el grado de participación ciudadana en el reciente debate por el destino de la ex Terminal de Omnibus. “Coincido con este modelo de construcción de ciudad. El debate fue muy enriquecedor”, señaló al tiempo que marcó los puntos de contacto con aquel Plan Estratégico para Rafaela (PER), con el que buscó innovar la forma de administrar un gobierno municipal a partir de un espacio participativo en el que se representen ciudadanos e instituciones. “Tampoco fue una inspiración de nuestra parte, era una herramienta que existía y que se adaptó para el diseño de ciudades”, admite.
En esta nota con LA OPINION habla sobre sus chances de volver a presidir el gobierno municipal, de sus gestiones entre 1995 y 2003, de su relación “distante” con Omar Perotti. Y se esfuerza por quitarse el rótulo de “kirchnerista” que algunos le han adjudicado, según dice, sin fundamento alguno. En este sentido, se queja porque “el periodismo menudea con eso de que estoy cerca de (Agustín) Rossi”.
-¿Por qué quiere ser otra vez intendente de Rafaela?
-Hay una razón afectiva, absolutamente. Creo que la política tiene que ser servicio. Y ese servicio tiene que ser prestado donde a uno lo conocen más, en mi caso la ciudad de Rafaela. Creo que se necesita salir a escuchar a la gente, tener experiencia y estar capacitado para gobernar. Y estar rodeado de buenas y calificadas personas. Hace algunos días no presenté un equipo de gobierno, sino un equipo de colaboradores que apuestan a un proyecto de ciudad.
-¿De sus ocho años como Intendente qué rescata como positivo?
-Dos cosas esenciales. La primera hacia adentro del Municipio: no he tenido en ocho años de gobierno ni un solo funcionario procesado. Y la segunda hacia afuera, y es que no he aumentado los impuestos a los rafaelinos, ni siquiera en tiempos de crisis con la devaluación. Sumo un sinnúmero de obras de gobierno, por lo cual agradezco a los colaboradores, a todos los que participaron en el PER y a la gente de la ciudad. Hoy se discute que la pista es corta, pero hacía 50 años que era necesaria, pero nadie la hacía. Lo mismo que el caso de la Terminal. El asunto es hacer. Alguien dijo que somos lo que hacemos, no lo que decimos.
-¿Lamentó que por la crisis no pudo terminar la Terminal?
-Sin duda. La hubiera terminado con fondos públicos. Lo lamenté pero prioricé la salud de los bolsillos de los rafaelinos y de las finanzas públicas. Y por eso nunca dejamos de pagar un sueldo, leyes sociales o algún proveedor. En su momento se me criticó haber comprado un terreno que parecía un lodazal. Hoy nadie discute esa decisión, pero nadie la destaca como un acierto. Me faltaron 1.356.000 pesos para finalizar la Terminal en medio de la peor crisis del país. También lamento que para concluir esa obra se haya entregado un espacio público.
-¿Recuerda con cuántos votos se consagró como intendente?
-En 1995 fueron alrededor de 13 mil. Y en 1999 20.130 votos, algo así como el 51 por ciento del total. Fue una alegría inconmensurable. Fue un fuerte aval a la gestión. Creo que ese número no fue igualado hasta el momento. La despedida en el Centro Cultural con 500 personas que me pedían para que me quede un tercer período me emocionó profundamente, no lo voy a olvidar.
-¿Se siente con posibilidades de ganar en 2011?
-Por supuesto que no puedo encarar una empresa de esta magnitud sino tengo confianza.
-¿Ratifica que presentará su candidatura desde un partido propio?
-Sí, como ya lo dije será desde el Frente de Participación Ciudadana, que está a punto de ser inscripto.
-Este año estuvo en Rafaela junto al diputado ultrakirchnerista, Agustín Rossi y la ministra de Industria de la Nación, Débora Giorgi. ¿Es suficiente para encasillarlo como kirchnerista?
-No. Veo una vocación en estas cuestiones con un propósito casi demonizante. En primera instancia hoy toda estantería política se está moviendo. El senador nacional Reutemann prácticamente se ha ido del Peronismo Federal. No estoy haciendo un panegírico con esto. No se me puede encasillar así nada más. Pertenezco a un bloque inicial del Justicialismo, del cual se desprendieron algunas vertientes. Creo que el tema del campo no ha sido tratado adecuadamente, sin entender las profundas diferencias que existen entre los mismos productores. También es cierto que hay un interés enorme de poner de pie a este país. Esto lo planteamos mucho antes de que existiera un llamado kirchnerismo. A mí nunca me vieron correr detrás de alguien.
-Está claro que el justicialismo es un movimiento.
-Es una equivocación plantear las cosas de ese modo. No necesito para adquirir una identidad que se me vincule con una u otra persona. Con casi 60 años tengo una identidad propia como ciudadano inquieto por la política y por muchas otras actividades a las que trato de hacerlas bien: mi profesión, el gusto por escribir o pintar. ¿Soy de Cachi Martínez porque acepté ir a la inauguración de su local? No, más allá de que podría serlo. Sólo fui a una invitación. No se puede encasillar por una foto, no se me puede encasillar porque es fácil hacerlo. A la ministra de la Nación, a la que decenas de industriales de la ciudad le agradecen por sus gestiones, la acompañé porque no había otra autoridad local. También acompañé al ministro de Agricultura de la Nación porque no había otra autoridad de la ciudad. Las responsabilidades institucionales. Lo que planteo es que no se puede ser una cosa fuera de Rafaela y otra en la ciudad. Si se tienen responsabilidades institucionales deben ser cumplidas. Y quien debe recibir a los ministros de la Nación, lo mismo que a los funcionarios provinciales, y no vivir en una disputa eterna, es la autoridad máxima de la ciudad. Se me cuestiona porque acompaño a Giorgi o al ministro Domínguez, cuando en realidad ese lugar debía ser ocupado por otra persona.
-¿Cómo está su relación con Perotti?
-No es ni mala ni buena, es distante.
-Luis Castellano fue uno de sus colaboradores en sus gestiones. Y ahora se enfrentarían en 2011. ¿Qué sensaciones le genera esa situación?
-A Castellano lo presenté yo y lo hice subsecretario, al principio. Cada uno elige su camino. Tiene todo su derecho, son las reglas de la democracia.
-¿Cómo vive la precandidatura a gobernador de Perotti?
-Voy a contar estrictamente lo que le manifesté a él en la última oportunidad que hablamos largo y tendido, hace ya mucho tiempo. No tengo problemas con su postulación, él tiene todo el derecho y ojalá que en algún momento concrete su sueño de ser gobernador de Santa Fe. La ciudad merece tener un gobernador rafaelino. Todas las personas que tienen un sueño merecen concretarlo, él ojalá que pueda lograr la Gobernación y yo le manifesté que tenía un sueño chiquito, volver a ser intendente de Rafaela. No hubo respuesta a eso. Esta conversación fue así y nadie la puede desmentir. Me considero con las fuerzas intactas, una persona razonable y con empuje para hacer cosas.
-Si finalmente avanza el proyecto de Perotti en la Provincia, ¿estaría dispuesto a sumar?
-Me parece que esa candidatura está carreteando, todavía hay muchas cuestiones difusas. No estoy haciendo un juicio de valor peyorativo sino equilibrado. De todos modos, con mucho gusto colaboraría, pero esa opción debería tener cierta reciprocidad. Tengo una larga trayectoria en la vida pública para poder tomar mis propias decisiones. Reitero, no tengo problemas, me parece que Rafaela se merece tener a alguien en el sillón del Brigadier López.
-¿Se imagina el 11 de diciembre Perotti gobernador y usted intendente?
-No, no imagino nada. Y a pesar de que falta poco tiempo para las elecciones, en política cada día es una eternidad. ¿Por qué no se analiza el corrimiento del senador Reutemann? ¿Y por qué no analizan las miles de personas que fueron hasta la Casa Rosada a despedir a Kirchner, entre ellas personas muy conocidas de Rafaela? Reutemann se corrió de un lugar en el que lo veía deslucido. ¿No le parece una señal? No digo que se haya vuelto tal o cual cosa. No etiquetemos a las personas, que no van con sus rótulos por la vida sino con su propia historia. A mí me juzgarán por la historia. Y en mi vida como funcionario público no he sido procesado, no he tenido colaboradores procesados ni he tenido un atisbo de que algo hubiese sido realizado fuera de la ley. Además, tengo el orgullo de no haber aumentado los impuestos a la gente. Son mis dos orgullos grandes. Y si hice muchas obras ha sido gracias a los rafaelinos. Si presté muchos servicios, también ha sido mérito de los rafaelinos. Si presenté muchos proyectos de ley en la Legislatura, y tres de ellos se han convertido en ley, ha sido por mi equipo de colaboradores y a mis pares de las dos cámaras provinciales.
-¿El Justicialismo puede competir con el Frente Progresista por la Provincia?
-No en las condiciones actuales. Porque se advierte un grado de división extrema. El sueño de gobernar Santa Fe es complicado. Pero es posible en un marco de unidad. Lo mismo que en Rafaela. Lo dice el Martín Fierro, los hermanos sean unidos, esa es la ley primera. No me voy a hacer seguidor de Hernández, pero esta es una gran enseñanza. En este grado de desunión no hay posibilidades. Probablemente el corrimiento de Reutemann tal vez está ligado con la alternativa de reunir a gente muy dispersa en la Provincia, pero esto es apenas una elucubración.
-¿Qué opina de esa forma de gobernar de la presidente Cristina Fernández, a la que se critica por el nivel de confrontación que suele plantear en determinados temas?
-Son estilos. Es probable que yo no haría determinadas cosas de ese modo. ¿Pero quién soy yo? Sólo soy Peirone, quien tiene el deseo de ser nuevamente intendente, sin dobles discursos.

































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