Un beatle para emocionar a varias generaciones

Información General 12 de noviembre Por
El legendario músico inglés Paul McCartney presentó un espectáculo impecable basado en abundante material de la célebre banda que integró en la década del 60, The Beatles, y de su ex grupo Wings, junto a algunas canciones de sus etapas solistas.
BUENOS AIRES, 11 (NA).- El legendario músico inglés Paul McCartney logró emocionar a varias generaciones de fanáticos argentinos con un espectáculo impecable basado en abundante material de la célebre banda que integró en la década del 60, The Beatles, y de su ex grupo Wings, junto a algunas canciones de sus etapas solistas.
Con su histórico bajo Hofner tipo violín en mano y vestido con un traje sin solapas negro y pantalón al tono, McCartney subió al escenario minutos después de las 21.00, desatando el delirio de los 46 mil fans argentinos que lo aguardaban desde hacía 17 años, cuando visitó por última vez el país, en diciembre de 1993.
Como parte de la gira mundial "Up and coming-Tour", el ex socio de John Lennon cumplió el sueño de miles de argentinos que querían volver a verlo en directo y de otros tantos de miles que nunca habían tenido la posibilidad de vivir en carne propia un concierto del genio de Liverpool.
Con dos funciones agotadas varias semanas antes, McCartney, de 68 años, se condujo cómodo y aplomado al frente de una banda sólida y superprofesional que lo acompaña desde hace diez años, integrada por Rusty Anderson (guitarra, coros), Brian Ray (guitarra, bajo, coros), Paul "Wix" Wickens (teclados, guitarra, armónica, coros) y Abe Laboriel, Jr. (batería, coros).
Sir Paul se mostró de gran humor ante la audiencia, saludando una y otra vez luego de cada canción con los brazos abiertos, tratando de retribuir algo del infinito cariño que le dispensan los fans y comunicándose siempre en español, a veces apoyándose en una ayuda memoria escrito para la ocasión.
El público que completó los lugares del Estadio Monumental de Nuñez estaba integrado básicamente por familias, en las que los hijos recibieron la herencia de la pasión beatle de parte de sus padres, quienes en más de una ocasión dejaron caer lágrimas cuando sonaron los temas que marcaron sus adolescencias.
El show arrancó con la canción "Venus and Mars" combinada con "Rock Show" y continuó con la enérgica "Jet", tres temas de Wings, la banda que el músico lideró en la década del 70 junto a su fallecida esposa, Linda McCartney.
"Hola Buenos Aires, hola porteños. Esta noche (por anteanoche) voy a tratar de hablar en español, pero seguramente voy a hablar más en inglés", saludó en castellano Paul, al dirigirse al público por primera vez.
Luego, McCartney y su banda produjeron el segundo shock de la noche, cuando arremetieron con la primera canción Beatle, "All My Loving", acompañada de proyecciones de imágenes de unos jóvenes Fab Four en plena beatlemanía.
El primer tramo del concierto estuvo centrado en canciones de Wings y así pasaron "Letting Go", "Let Me Roll It" "Nineteen Hundred And Eighty Five", "Let Em In" y "My Love", esta última dedicada a su ex mujer Linda "y a todos los enamorados que están aquí", según añadió en español Sir Paul.
Posteriormente, McCartney -ya en camisa y tiradores- se colgó una guitarra acústica y dio lugar a una versión casi country de la beatle "I m Looking Trough You", seguida por otras dos glorias de la década del 60: "Two of Us" y luego "Blackbird", con Paul solo sobre el escenario por primera vez.
Promediando el show se produjeron los momentos más emotivos de la noche, cuando homenajeó a sus dos ex compañeros fallecidos de The Beatles.
De ese modo, interpretó "Something" la histórica canción compuesta por George Harrison y luego "A Day in the Life", que se fusionó con "Give Peace a Chance", en recuerdo a John Lennon. En ese momento, las cámaras ubicaron a Charly García entonando el estribillo y lo colocaron en las pantallas, como si estuviera haciéndole los coros a su ídolo.
Con una mandolina, Paul cantó "Dance Tonight", una de las pocas canciones no correspondientes a sus etapas en The Beatles y Wings, y gracias a su ritmo contagioso el público siguió todo el tema haciendo palmas, mientras que el baterista -el más carismático de los músicos- ensayaba graciosos pasos de baile parado sobre su banqueta.
"Ob-La-Di, Ob-La-Da", "Back in The USSR" y "I ve Got a Feeling", no dejaron a nadie reposando en sus asientos, y en "Paperback Writer" Paul avisó que iba a utilizar la misma guitarra con la que grabó la canción, en 1966.
De vuelta sentado al piano, McCartney dio lugar a la inoxidable "Let it Be", para pasar luego a "Live and Let Die", donde por única vez en el show se produjeron explosiones y un gran despliegue de pirotecnia.
La clásica "Hey Jude" desató un multitudinario coro, con el propio Paul alejándose del piano para hacer cantar a todos, y marcar el final del show.
Los bises estuvieron copados por más canciones de los Fab Four: "Day Tripper", "Lady Madonna", "Get Back", "Yesterday" y "Helter Skelter", está última en una versión hiperrockera, casi furiosa.
Llegó el turno de "Sargent Pepper s Lonely Hearts Club Band (Reprise)" que se fusionó con "The End" del disco "Abbey Road", poniendo punto final al concierto, que se extendió por dos horas y cuarenta minutos.






















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