¡Así no, uniformados!

Policiales 10 de noviembre Por
LA POLICIA Y LA CIUDADANIA
Por Rubén A. Armando
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No es nuevo, en Rafaela, escuchar de boca de policías -sobre todo por parte de quienes tienen condición de mando- el deseo de que "la Policía esté cerca de la comunidad".
A decir verdad, salvo honrosas excepciones (lamentablemente para los rafaelinos), el alcance de la frase navegó en mares muy "picados", porque la realidad del trabajo policíaco puesto en vigencia estuvo lejos de ese deseo pregonado.
A pocas horas de asumir la conducción de la Unidad Regional V de Policía -hace poco más de 9 meses-, el hoy comisario mayor Juan José Mondino (por entonces comisario inspector) se encargó de hacer conocer a quien quisiera prestarle oídos, que una de las premisas de su función al frente de la Policía del departamento Castellanos iba a ser lograr que la Policía se inserte cada vez más en la sociedad.
En otras palabras, el policía puso énfasis en que debe quedar atrás el resquemor que existe en muchos por la actividad policial. Y para que ello suceda, "bajó línea" entre subalternos para que se logre, además de dar cumplimiento a la específica función que le cabe a los uniformados, un acercamiento a la población.
¿De qué manera? Entre otras, y una considerada muy simple y de fácil concreción: dar una imagen de compromiso con la gente.
A decir verdad, y por lo que se observa en las calles, una muy importante cantidad de policías (al menos en Rafaela), hacen oídos sordos a dicha recomendación.
Esto es dable de ser observado -lo que resulta más increíble- en zonas de masiva concurrencia de vecinos, tal el caso del Microcentro.
A una lista muy vasta de situaciones se agrega algo que ya está en conocimiento del comisario mayor Mondino, quien "al toque" ordenó medidas al respecto.
Lunes 8 de noviembre, aproximadamente a la hora 8, en una de las ochavas de la esquina de calles San Martín y Alvear, frente a una entidad bancaria, un patrullero policial estuvo parado mucho más de 10 minutos con dos ocupantes en su interior.
Y como si esto fuera poco, una mujer policía parada al lado del conductor mantuvo animada charla -dando espalda a todo lo que debía prestar atención-, al menos por la misma cantidad de tiempo que el anteriormente descripto.
Cuando un vecino advirtió a los policías que una de las ruedas delanteras mostraba que se estaba desinflando (prácticamente ya no le quedaba aire), se decidió "abandonar" el coloquio y partir raudamente en busca de auxilio.
La mujer policía se dirigió a un comercio cercano, ingresó, y tras otros 5 minutos volvió, seguramente, a su lugar de trabajo que, se presume, no estaba muy lejos de la intersección antes nombrada.
Puede considerarse un hecho no grave, pero de acuerdo a lo puesto en conocimiento de este periodista policialmente se considera "gravísimo. Porque no sólo se cometió una infracción de tránsito, sino que no se cumplimentó una medida de orden interno".
Consecuentemente, por todo lo que se cita en el inicio de la nota, ¡así no, uniformados...!















Rubén Armando

Sección Policiales

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