En un concurso de arquitectura premian a estudiantes de Rafaela

Locales 09 de noviembre Por
Tres estudiantes de tercer año de arquitectura participaron en un concurso nacional para el diseño de casas sustentables. El jurado eligió su trabajo como uno de los mejores, entre 400 propuestas presentadas. Este jueves recibirán la distinción en Buenos Aires.
Aseguran que en septiembre no descansaron con el objetivo de diseñar un proyecto de casa sustentable para presentar en un concurso nacional. El sacrifico dio sus frutos: tres estudiantes de la carrera de Arquitectura, que cursan en la Universidad Católica de Santa Fe Extensión Aulica Rafaela, lograron la segunda mención en el concurso “Casas Sustentables” organizado por la Asociación Argentina de Poliestireno Expandido y el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires.
Natalia Vaudagna, Macarena Mazzoni y Emanuel Pomles formaron el equipo que obtuvo el reconocimiento por su propuesta para construir una vivienda cerca de la Escuela de la Plaza, en Rafaela. El próximo jueves viajarán a Buenos Aires para recibir el premio que les generó “una gran satisfacción”, tal como coincidieron en señalar.
Silvia Mandolesi, profesora de la materia Arquitectura 3 de la Universidad Catálica de Santa Fe Extensión Aulica Rafaela, impulsó la participación de los estudiantes con el compromiso de evaluar el proyecto com parte de la currícula. “La arquitectura sustentable se afianza gradualmente en la práctica profesional como una forma de aprovechar eficientemente los recursos naturales y proteger el medio ambiente. Si bien se sostiene que construir bajo estos parámetros demanda una mayor inversión, si se considera en el tiempo, es una opción más barata por el mayor aprovechamiento de los recursos energéticos”, señaló al explicar el entorno del concurso.
“La orientación de las casas para reducir el uso de equipos de climatización y el diseño de ventanas de mayores dimensiones para aprovechar la luz natural representan pruebas concretas de esta nueva concepción profesional”, agregó Mandolesi, quien trabaja en la cátedra junto a Milagros Rocchetti -profesora adjunta- y Candela Turrisi -ayudante alumna-.
El trabajo de los estudiantes rafaelinos logró la 2º Mención entre 400 proyectos presentados, aunque el jurado evaluador declaró desierto el 1º Premio. “Desarrollamos nuestro proyecto en un mes. Dedicamos muchas horas para poder entregar a tiempo”, indicaron los estudiantes sobre esos días donde durmieron “muy poquito”.
Natalia afirmó que “fue un esfuerzo muy grande en el que trabajamos intensamente y por eso es bueno haber logrado un reconocimiento”. En este sentido, manifestó que “investigamos y analizamos sobre el tema para poder elaborar un proyecto que se ajuste a la consigna”.
Para Emanuel “la noticia del premio fue una gran sorpresa porque estaba concentrado en otras actividades”. Sostiene que “la participación en este concurso nos ha permitido acceder a nuevos conocimientos, el proceso de investigación y desarrollo de la propuesta nos hizo crecer, fue una muy buena experiencia”.
Por su parte, Macarena –es de San Vicente- recordó que “si bien el concurso se inició en junio y la presentación de los trabajos vencía en septiembre, nosotros nos enteramos el último mes, así que cuando comenzamos a trabajar en el proyecto, en cierto modo, no creíamos poder cumplir con los plazos”. Sin embargo, consideró que “fuimos capaces de elaborar una propuesta en poco tiempo y que además fuera elegida como una de las mejores, lo que es una gran satisfacción”.
El concurso de anteproyectos, que se dividió en las categorías de Arquitectos y de Estudiantes, definía su espíritu en el slogan “Aplicando el sentido común para proyectar y construir de manera eficiente”. Al plantear una síntesis de la inciativa, los organizadores puntualizaron: “El objetivo es promover entre los arquitectos el uso racional de la energía y la aislación térmica en la construcción. La premisa principal es idear una casa sustentable. Este concepto implica proyectar contemplando la construcción, el mantenimiento futuro de una vivienda y la optimización de los recursos humanos, tecnológicos y económico-financieros, a través del un uso racional y eficiente de los materiales, los sistemas y las energías -renovables y no renovables-“.
CASA CHORIZO
“Nos basamos en el modelo tradicional de vivienda de Rafaela, como lo es el denominado casa chorizo. Implantamos el proyecto en un terreno cercano a la Escuela de la Plaza porque es una zona que se ajustaba a los requisitos del concurso”, señalaron los alumnos.
En el proyecto utilizaron una creativa pérgola por encima del techo para que la vegetación funcione como parasoles para evitar que la casa se caliente en demasía, lo que permite reducir el uso de aire acondicionado y el consiguiente ahorro de energía.
“La selección del terreno para la implantación surge de la búsqueda de un sector urbano que responda a aspectos que hacen a la sustentabilidad (económica, social y tecnológica). Distancias, tiempos, costos, disponibilidad de servicios, entre otros, son las variables tomadas en cuenta para la selección del sitio, por sus repercusiones en la vida de quienes habitarán la vivienda. Tambien, se consideraron las variables climáticas, se buscó un espacio con vegetación ya desarrollada para el aprovechamiento de su protección”, describe la Memoria del proyecto.
En lo que hace a la selección de materiales se inclinaron por “el ladrillo común, de fabricación local y arraigada cultura en la zona, y maderas blandas certificadas (de eucaliptu) para los elementos anexos”.
Así, subraya que “el resultado formal de todos estos conceptos es un volumen simple de color blanco, enriquecido con el agregado de vegetación, y entramados de madera que se emplean para el control climático y ambiental”. En la parte final de la Memoria Descriptiva concluyen que “la vivienda resulta sustentable en cuanto al consumo de energia, es una casa bien iluminada, ventilada y aclimatada, que necesita de ayudas minimas de otros tipos de energia que no sean renovables; una vivienda que se adapta constantemente a las necesidades cambiantes de una familia en crecimiento, que se relaciona con el espacio verde exterior permitiendo cubrir una amplia gama de necesidades”.
Para Mandolesi “esta experiencia fue muy positiva tanto para los chicos que pusieron un gran entusiasmo en el desarrollo del proyecto, como también para nuestra Casa”.

















Pedro Ulman

Secretario Redacción. Diario La Opinión

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