chismes

Locales 21 de octubre Por
Leer mas ...
Chismes de famosos escritores
La CIA y el espionaje que surgió en la Guerra Fría en el escenario de la Jihad. Dos bandos que se enfrentan desde lógicas diferentes.


Existen géneros literarios considerados menores, marginales. Tal es el caso de las recetas de cocina, los horóscopos, la amplia gama de predicciones que van desde el milenario tarot a los mensajes cifrados del chicle Bazooka. Muchos de ellos, sin embargo, han sido reivindicados por grandes escritores como Günter Grass que, en “El rodaballo”, ha rescatado la receta de cocina de su desprestigiada existencia hogareña, para hacerla refulgir en un maravillosa historia basada en la enumeración de ingredientes y procedimientos culinarios. Ítalo Calvino, por su parte, elevó al tarot a la categoría de máquina generadora de historias en “El castillo de los destinos cruzados” y “La taberna de los destinos cruzados”.

Al chisme, en cambio, parece ser la televisión quien mejor lo ha explotado.

Edgardo Cozarinsky, autor de “Museo del chisme”, lo reconoce, sin embargo. como una forma “plebeya, incipiente, de literatura” que, como todo género, tiene sus propias reglas: “Puede concebirse que se cuente una trivialidad de un alguien prestigioso, o un algo insólito de un sujeto oscuro; difícilmente, una trivialidad de un desconocido, y no es frecuente que coincidan personaje y proeza”. Además, el chisme se caracteriza por tener vocación de leyenda: nunca se sabe bien cuál es su fuente y, dado que es, sobre todo, un género oral, nunca se repite de manera idéntica. Otra de sus marcas distintivas es que, para ser bien sabroso, tiene que ser políticamente incorrecto: tiene que hacer quedar mal a su protagonista o a un tercero. Por eso es que los chismes referidos a los “monstruos sagrados” tienen tanto púbico: permiten asomarse al “lado oscuro” del quien siempre muestra su lado claro.








Te puede interesar