Con el S Line, Audi completa gama de pequeño A1 en el país

Automotores 04 de noviembre Por
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Apenas llegó al país, tuve oportunidad de manejar el Audi A1, que por aquel momento se presentó con un único motor: el naftero 1.4 de 122 CV.  
El lugar donde lo probé fue el autódromo de Buenos Aires, y ya aquella versión mostraba que estábamos ante un auto digno de los cuatro anillos, se leyó recientemente en nota de Jorge Pandini en La Nación, y se agregó que sin embargo, a pesar del muy buen comportamiento, es un modelo indudablemente urbano y si bien se ajusta a los requerimientos de la mayoría de los usuarios, se quedaba corto para quienes exigían un plus a la hora de acelerar.
Ahora, la historia es otra.
A primera vista, el S Line se diferencia por los spoilers, los alerones y un aire más sport que el A1 normal.
Pero sin duda, el gran secreto de este modelo se esconde bajo el capot.
Es allí donde Audi muestra claramente de qué se trata el downsizing, esto es menos cilindrada y más potencia. El motor naftero de 1390 CC tiene una potencia máxima de 185 CV. Esto es una relación de 132 CV x litro.

¿COMO SE LOGRA?
Con un sistema de inyección directa de combustible y doble sobrealimentación: un compresor volumétrico, que trabaja en un régimen muy bajo (entre las 1500 y las 2400 RPM) y un turbo de mayores proporciones que se acciona por encima de las 3500. Eso también explica la curva tan plana del par motor, que entrega su par máximo de más de 25 kg entre las 2000 y las 4500 RPM.
De ese modo, además de excelentes entregas de par y potencia, el A1 S Line tiene un consumo muy bajo, de menos de 6 litros cada 100 kilómetros en promedio, para lo que también contribuye la caja S Tronic de 7 velocidades, con opción de secuencial con levas al volante.
Obviamente, también las suspensiones y los frenos se adaptaron a la potencia, y esta versión es más áspera en la ciudad, pero permite manejar con total seguridad en la ruta y en trazados muy trabados.
Ese es, para mí, uno de los puntos más fuerte del auto.
Esa suma de potencia, tamaño compacto, bajo peso (1.190 kilogramos de los cuales sólo 221 corresponden a la carrocería), una caja extraordinariamente rápida y los múltiples sistemas electrónicos de control hacen del manejo del S Line una experiencia muy gratificante.
Es divertido y placentero de conducir; el motor ronca cuando se lo exige y la dirección nos lleva siempre por el lugar elegido. Aplausos para el sistema de audio Bose que será más que bien recibido por los amantes de la música a bordo. Múltiples airbags, ABS y todo lo que se espera de un Audi están aquí.

¿EL DEBE...?
Se sabe, las plazas traseras son bastante incómodas tanto para acceder como para viajar .

EL PRECIO
Subirse al S Line cuesta 43.000 dólares.
Es el precio del lujo, el confort, la seguridad y las emociones.

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