Rosario: robos tipo "entradera"

Policiales 13/07/2015
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Tres sospechosos de integrar una gavilla de ladrones a mano armada fueron imputados por la fiscal de Investigación y Juicio Gisela Paolicelli por robo calificado y el juez Javier Beltramone les impuso prisión preventiva sin plazo. Los acusados habían sido detenidos en un operativo de la Policía de Investigaciones (PDI) realizado en los barrios rosarinos Tablada, Villa Manuelita y el Fonavi de Sánchez de Thompson y Grandoli. Un cuarto detenido, padre de uno de los acusados por robo calificado, fue imputado por la tenencia ilegal de un arma y el juez Beltramone le dictó preventiva por 60 días.
De los cuatro imputados, Elías Ezequiel C., de 27 años, fue acusado como coautor de tres robos calificados por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no se pudo acreditar, ya que el arma en cuestión no se halló. Los robos que se le achacaron ocurrieron el 31 de mayo, el 5 de junio y el 11 de junio. Iván Nicolás P., de 23 años, fue acusado de un robo calificado por el uso de arma de fuego como coautor. El hecho sucedió el 27 de junio pasado. Y Guillermo Nicolás V., de 24, fue imputado por idéntico ilícito en un hecho que ocurrió el 23 de junio último.
De acuerdo a La Capital, Manuel C., de 51 años y padre de Elías Ezequiel, remisero de oficio, fue imputado de tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra. Los acusados fueron representados por el defensor oficial Francisco Broglia (por P.), Fausto Yrure (por V.) y Marcelo Argenti (por C., padre e hijo).
El gran protagonista de la audiencia imputativa estuvo ausente pero su nombre fue pronunciado sistemáticamente por la fiscal. Martín G. es su nombre y es el único prófugo en las causas que se ventilaron ayer.
Según relató la fiscal Paolicelli la gavilla que formaba Martín G. y Germán R., el hijo de un comisario retirado detenido por un caso de violencia doméstica, estaba en la mira de la PDI rosarina desde el 8 de enero de 2015 cuando, vestidos de policías, realizaron una entradera.
La detención de R. motivó que G. se quedara sin su compinche y tuviera que buscar compañeros ocasionales. Así, según la acusación, entraron en escena los tres imputados ayer. Eso marcó el cambio de hábito de la favilla y realizara golpes de menor porte a comercios con un sólo objetivo: dinero rápido y mercadería negociable.
Así a cada golpe que G. daba con alguien le venía el relato del hecho vía telefónica con su ocasional pareja delictiva. Con ese soporte como caballito de batalla, la fiscal acusó primero a Elías Ezequiel C., a quien le endilgó haber robado una rotisería de Colon e Ituzaingó el 31 de mayo; una tienda oficial de Newell`s Old Boys el 5 de junio de San Martín al 2900; y el local de electrónica Radio Sur de Uruguay al 1000.
Luego acusó a Guillermo Leonardo V. por haber asaltado, junto a Martín G., el local de ropa “Pupita”, ubicado en Mendoza al 4500, el pasado 23 de junio. Y a Iván Nicolás P., el robo con Martín G. el 27 de junio de un minimarket de avenida Pellegrini al 1900, a una cuadra de Tribunales.
Esta última fue la imputación más rica, en cuanto a contenidos, ya que la fiscal leyó íntegramente una de las escuchas telefónicas en las que Martín G. relata el golpe y como posteriormente fueron detenidos por la Policía.
Lo jugoso del relato es que contó cómo la víctima del hecho, una mujer a la que golpearon, llegó al lugar para reconocerlos. Contó como lograron cambiarse de ropa dentro del patrullero y al momento en que la víctima los vio, en estado de shock, no logró reconocerlos. “A la mina se le apagó la pantallita”, expresó irónicamente el escuchado.
De los cuatro acusados, tres decidieron declarar. Elías C. dijo: “Niego los hechos y desconozco a este chico G. del que están hablando. Soy inocente”. Iván Nicolás P. indicó: “Yo soy inocente. No conozco a ningún Martín. No se porqué me meten a mí si hay muchos Iván”. El que más se explayó fue Manuel C., el que tenía la acusación menor. “Me veo involucrado casi por accidente. Yo no tengo nada que ver. Soy una víctima de todo esto. Desconozco la existencia del arma. Yo trabajo de remisero todos los días de 5.30 a 18.30 y mi familia vive de eso. Voy a la iglesia cristiana y por eso tenía guitarras en mi casa”, dijo aludiendo las dos guitarras eléctricas que fueron incautadas por la policía.
A su momento, los defensores atacaron desde distintos ángulos la escuchas sobre las que se fundamentaba la acusación. “Siendo detenido (por P.) no se le secuestró dinero y fue sometido a un reconocimiento impropio como fue mostrárselo a la víctima. Ahora la fiscal incorpora un nuevo elemento como es una escucha en la que se menciona a un Iván”, dijo el defensor Broglia.
Y luego abonó la teoría de que Martín G. podía estar alardeando telefónicamente para hacerse cartel. Por su parte, Yrure fue más allá y criticó al nuevo sistema. “No se puede resolver para la tribuna. Este mismo delito (robo calificado agravado por el uso de arma) en el viejo sistema era excarcelable”, dijo el penalista. “Sabemos que tanto la fiscal como nosotros tenemos poco tiempo para analizar los elementos. Y eso exige mayor responsabilidad. No se puede estar especulando con el uso de la prisión preventiva”, indicó. Argenti argumentó en el mismo sentido.
A la hora de resolver, el juez Beltramone se inclinó por la valoración de la acusación. Y sopesó los antecedentes penales y los dichos de los imputados en sus descargos para valorar si imponía preventiva. Así a Elías C. —quien tiene una condena de junio de 2014 a dos años condicional, dos hechos en Juzgado de Sentencia y un pedido de captura—, Guillermo V. (quien fue detenido con anterioridad por una portación de armas) y Iván Nicolás P. (con una condena de 2013 a un año y seis meses del Juzgado de Sentencia 3) se les dictó prisión preliminar sin plazos. Y a Manuel C., quien fuera condenado en 2008 a seis meses condicionales por el Juzgado Correccional 6, deberá estar en prisión preventiva al menos 60 días.

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